Pages

Lunes Con «L» De "LandSlide"

 ... I am getting older too.

Resuena en mí mente ésta canción, aunque no podría identificarme del todo. Es un sentimiento similar, pero a la vez se diferencia con mí sentir. Porque trata de una jóven que construyó sú vida en base a algo, y ese algo ya no está, no se puede continuar como se planificó... Sin embargo, algo hay en común entre los sentires de Stephanie Nicks y los míos: Cambios. Aunque no les tengo temor, pero sí es algo que últimamente no puedo dejar de pensar. No estoy triste, sólo estoy pensante. Y "miedo" es una palabra muy fuerte, así que no lo describiría como tal a aquella sensación. Quizás haya otro modo de hacerlo, algún sinónimo tal vez o no, pero que ahora no puedo pronunciarlo, redactarlo, mas sólo sentirlo. Sentir algo sobre el ahora, que creo que es preocupación la mejor definición momentánea. El preocuparme más de lo habitual por saber que lo que hay hoy, mañana no podría estar... Take my love. Take it down.

Dudas. No más que eso: ¿Cuánto viviré? ¿Mí hija seguirá conmigo durante más tiempo, sabremos disfrutar de nuestros crónicos paseos? ¿Mís nietas volverán a cumplir otro año más otro 11 de Junio? ¿Viajaré otra vez? ¿Mí madre volverá? ¿En serio me iré a volver a vivir a BAires? Nunca me pregunté el futuro, siempre viví el presente. Pero estoy avanzando, en cuanto a edad, y creo que hay cosas que no me planteaba y ahora me las estoy planteando. Como si supiera que ya las energías se me están opacando, que los años ván pasando y me estoy haciendo mayor... Me estoy dando cuenta porque hay cosas que ya no puedo dar detalles como antes, como colores, rasgos, números. Cosas que no me costaban informar, ahora retengo menos de información. Mí padre decía que tengo memoria fotográfica, pero el rollo se me está quedando sin fotos. Porque cosas por las cuales no se me dificultaban capturar ahora me cuestan más guardarlas. Me es difícil lograr una descripción bien pronunciada, porque no recuerdo los detalles como antes solía. Creo que esa es una de las peores cosas que siento que estoy perdiendo, como quien pierde sú talento. Mí mente se está apagando y no me agrada. Y no por el por qué (envejecer), sino el para qué (no tiene sentido perder ésta capacidad, en realidad).

Mí madre seguro diría que son vitaminas, que me falta algo. Siempre diagnosticando, que me haga estudios como mínimo. Ayer me dijo que quizás tenía tiroides pero no lo estoy sabiendo, que por eso siempre estoy cansada. A lo cual le tuve que decir que no es cansancio diario, es saturación muscular, porque entreno todos los días casi y a duras penas me sé alimentar. Y porque estoy grande... Ella cree que aún soy la pequeña de 8 años cuando se fué. Ojalá tuviera 8, ojalá tuviera más tiempo para no andar haciendo ahora lo que tendría que haber hecho a mís 16, por ejemplo: Romperme el lomo entrenando y haciendo todo deporte ó arte marcial que me hubiese gustado y no lo supe.

Estoy grande, lo noto. Pero no tengo desprecio, al contrario. Creo que una de las mejores cosas de la vida es el saber que estás llegando a otra etapa, superada, bien ó mal pero llegando. No todos llegan a los 35, pensando que estás más cerca de los 40 ya que de los 30. Lo malo es perder la habilidad, poco a poco. Y la velocidad, porque ya no toco la guitarra tan fluído como antes... Hace meses tuve mí primera cana y, a diferencia de mucha gente, me alegré. Lástima que en la peluquería me la raparon, pero seguro volverá a crecer... Es que quizás la peluquera creyó que yo tampoco aceptaría envejecer como ella no lo acepta, y me arrancó ese signo de madurez corporal. Y es muy gracioso porque tengo granos por doquier, de repente, cual adolescente. Pero ya no lo soy, por suerte lo dejé de ser hace mucho. Es sólo hormonas. Hormonas que se están alborotando, hormonas que luchan por existir pero que poco a poco se irán apagando. Y alopecia. Me dí cuenta que estoy teniendo ciertas franjas que antes no tenía. Mí madre, jugando a la doctora, me dice que es estrés ó porque reniego mucho. Y lo que menos tengo es estrés, soy una persona muy tranquila en ese sentido, aunque emocional. Y renegar, bueno, sí. Tal vez, pero más con ella. Quizás cree que soy así con todos y todo el tiempo. Entonces me dispongo a recordarle que es la edad, que no tengo tan poco como ella cree. Que todos estamos grandes, mís sobrinos ya cumplieron 12. Yo a los 12 era otra cosa, y haberlos visto a esa edad, es una locura. Tan divinos, ¿los volveré a ver? ¿O tendré que esperar 10 años más? ¿Estaré acá 10 años más? ¿Me sentirán al morir? ¿Cuidarán mís cosas como yo? ¿Seguirán el legado del coleccionismo? ¿O simplemente venderán todo? ¿Mi madre estará para no hacerlo? ¿Me enterrarán a mí dónde quiero ahora ó seré otro nicho más por pagar mensualmente por toda una eternidad innecesaria como si alguien me debiera un gran favor?

Soy de las cosas materiales, sí, en cuanto a disfrutarlas. El tenerlas, aprovecharlas, más no necesitarlas. Me preocupa sú valor trás mí post-mortem y a la vez trato de no pensar en ello. Y creo, espero, que en lo que menos voy a pensar en cuanto me esté muriendo es en eso, en lo que deparará sobre tales: Quién se las quedará, si las cuidarán ó las desecharán cual basura. En verdad espero que las cuiden, pero más ruego en yo no pensar en eso, porque es una tontera estar cruzando el camino al más allá y mentalizarme en algo que no podré controlar desde ahí. Y que si hay algo que podría yo hacer, sería ahora. Pero lo único que quiero ahora es justamente disfrutarlas antes que la muerte me las quite. - Hace tiempo pienso éstas cosas, pero últimamente más, desde hace un par de semanas... Quizás porque ya estamos a mitad de año, exactamente a mitad de Junio, el tiempo ya no corre. El tiempo vuela, directamente, sin obstáculos. Entonces es ahí cuándo me pregunto otras cosas, como si volveré a amar, si funcionará lo que estuve manifestando (sanamente). Ó simplemente me quedo con la experiencia anterior como hecha. Como si ya no tuviese que cumplir con más nada ni nadie, en cuanto a ese ámbito. Tomarlo como si eso hubiese sido todo, y tacharlo de la lista... No sé si volveré a sentir. Sólo sé que sí tendría las ganas, otra vez, me daría la oportunidad. Pero tampoco es algo que ando esperando, queriendo cazar, rogando. Sólo me pregunto si también alguien me amará de ese modo, a ese nivel, si duraré ó simplemente se desvanecerá todo como antes. Si las personas con quienes estuve se acordarán de mí, ó no me recordarán en lo absoluto (por suerte) como yo con ellas (que no existen).

Lunes con «L» de "LandSlide". Una canción que trata de una jóven que no sabe qué será de sú futuro, qué camino tomar trás haber tomado uno que no la llevó donde quería, donde pensó que podría. Y, en mí caso, trata de una ya-no-jóven que se pregunta qué procederá trás éste camino tomado desde hace tiempo. Si bastará, si es el último recorrido y habrá tiempo para seguirlo hasta donde creo que es el final. O si habrá más tiempo para tomar otro y seguir caminando, cambiando, creciendo... ¿Podré seguir entrenando? El 17 me estaré adentrando a mí 4to mes y me veo igual. ¿Estaré logrando algo y no lo estoy viendo? ¿Tiraré todo a la basura después de éstos meses ó los anteriores años? ¿Me rendiré? ¿Seguiré? ¿En verdad está valiendo el esfuerzo? A veces es mejor actuar como si se fuese a lograr algo, porque creo que la esperanza e incluso ésta falsa esperanza te dá motivos, motivación para continuar. Que si no sirve, no servirá pero al menos te construíste, lo intentaste como si así lo fuera. Un impulso, un tonto consuelo, tal vez. Una razón.

But time makes you bolder. Que, quizás, de tantas cosas que no funcionaron ya te dá igual, en parte, de cómo seguirá todo. Por eso no tengo miedo, porque lo que más quise se terminó yendo... Sé que pienso muchas cosas, todas las cosas, pero a la vez trato de no pensarlas por eso mismo, porque no hay control total. Yo sólo puedo poner el 50% de esa manipulación, porque el resto es Destino, lo ya escrito. Que si puedo hacer algo ahora, lo hago. No quiero temer, quiero enfrentar. No puedo cambiar ciertos sucesos ya planificados por El Universo, pero al menos podría jugar, adaptarme a ellos y continuar. Que si puedo cambiar algo, lo hago, pero no forzarlo. Porque las cosas que tengan que ser, serán. Aunque hagas todo para que no pasen. Tampoco dejarse, sentarse y cruzarse. La Vida es un juego. Un videojuego de vos contra la máquina: Ya está todo programado. Hagas lo que hagas, hay algo ya pre-destinado. Acción y Reacción. Sólo que tenés que saber qué, para qué, sin importar casi el por qué. Y sé que cuesta a veces, comprenderlo, aceptarlo. ¿Pero qué tanto se puede hacer? Más que continuar con lo que la fusión del corazón y la mente te dicen que hagas, aunque puedan a no llegar a estar de acuerdo en algunos casos.

La cuestión es que acá hay vida. Vivo. No vivo de tantos pensamientos, tampoco vivo de acciones impulsivas. No puedo pensar todo porque no hago nada. No puedo hacer todo sin pensar nada. Está el equilibrio, como mencioné antes: Sentir y Razón. Justamente eso me hace sentir, pensar que tengo todo controlado y a la vez no tengo nada. Y quizás ésta duda me haga saber que en verdad es eso lo que tengo que sentir y pensar, para hacer. Porque para eso estamos, supongo, para hacer trás pensar y sentir a la vez, para dar con una idea de recibir, pero sin olvidarmos que no somos únicos. Que los demás también están jugando. Que uno no es protagonista del juego, sino que somos uno más como los otros. No cumplimos una misión para que todos estén sincronizados a lo que hacemos. Nos olvidamos que los demás también están haciendo lo mismo, cumpliendo sú objetivo acorde a lo que quieran, deseen, sientan, y piensen lo que tengan ó crean tener que hacer. Así que básicamente, jugamos por y para uno mismo. Así que tengo que dejar de pensar en los demás, en lo que harán acorde a mís jugadas. Sino, qué haré yo acorde a mís movimientos ya efectuados. Sólo eso. Y espero lograrlo, terminar mí juego lo más satisfactoriamente posible. Porque después no hay después, no tenemos 3 vidas en total. Tenemos una. No hay créditos en la vida real, no hay fichas ni monedas que poner luego. Sólo tenemos una oportunidad, porque después de morir se formatea todo y ya no seremos lo que somos, sino otro personaje que tendremos que ser. Totalmente una partida de cero en otro videojuego totalmente diferente.

Even children get older. Mís niños están creciendo. Aquellos sobrinos que son los únicos que tendré. Sobrinos de mí única hermana. Con los cuales espero haber conectado lo suficiente para que conozcan otro punto de vista, otra vida, otro pensar, otro sentir... Hice lo que pude cuando vinieron. Nos faltó más tiempo, tal vez, y espero poder tenerlos nuevamente, que nos alcance. Que me alcance. Ahorrarles ciertos sufrimientos, experiencias. Enseñarles sin que tengan que vivirlo todo, para acelerarles el camino. Que tengan más tiempo de otras cosas, que una lección no les atrase para otras cosas. Ayudarlos. Ahorrarles años, que no se atrasen como sú tía. No que hagan lo que yo no pude, cual persona frustrada que obliga a los críos a hacer cosas que uno no pudo. Al contrario, que hagan lo que más quieren cuando en verdad lo estén deseando, aquella libertad de escoger, elegir y satisfacerse. Y que el jugar videojuegos también les enseñe, aunque sú madre no se los permita (el jugar tanto). Que hasta el Mario Bros. les enseñe como otros juegos me enseñaron a mí pero aquello contradictorio: Que no hay una vida trás otra. Que no tenemos x3 sino que hay una. Y que sepan disfrutarla. Disfrutarla como yo lo estoy haciendo ahora, tarde pero seguro. Porque no quiero irme pensando en los quizás, en los tal vez, y en los "en otra vida será". Que si quise escuchar un disco entero pero me salté una canción, pensar en las 11 que disfruté y no en esa 1 que no supe escuchar. Quiero irme sabiendo que pude, supe, hacer todo lo que quise, sentí, pensé, desee en cada momento. A mí ritmo, lento, pero lo hice. Ritmo que se aceleró a lo último, pero que lo supe apurar lo suficiente para aprovecharlo hasta el final.