Todavía.

Julio 2025. A nada de terminar dicho mes y yo aún trabajando de lo mismo, entrenando como el 1er día: Con todas las ganas y ese claro objetivo. Todavía sigo amando a la misma persona, pero de manera diferente, de lejos. Todavía quiero viajar y conocer otros sitios en la provincia donde vivo desde hace más de 10 años, para "recuperar" el tiempo perdido por falta de incentivo. Todavía quiero vivir en vez de sólo estar con vida. Porque ésto es así, porque siempre tuve en cuenta de lo desconocido que es el lapso de tiempo acá, nuestra estadía en éste mundo. Alquilamos sólo a cambio de dejarlo todo, para irnos una vez lograda nuestra misión. Y si bien mí corazonada me dice que no voy a estar acá por mucho tiempo, aún no logro deducir ESA misión propia. El «a qué vine» y, por ende, cómo cumplirlo... No sé si mí alquiler se extenderá, ni siquiera sé si ya estoy cumpliendo con el pago de manera eficiente y no me estoy dando cuenta. No sé mí objetivo aún. Pero lo que sí sé, al menos, es que puedo vivir y no sólo respirar, comer, tomar, dormir. Aunque, a veces, en algún mal momento es todo lo que hago, lo que necesito. Y lo disfruto, porque también es bueno hacer nada, encerrarse un rato y sólo sobrevivir. Pero tampoco quiero abusar de ello. - Quiero más, mucho más que sólo mí existencia. No por avaricia ya, sino porque sé que lo merezco después de tanto perder. Porque sé que puedo ganar más después de tanto invertir y gastar. Porque todavía tengo sueños, ganas, iniciativa. Porque a pesar de habérseme cerrado varias puertas y ni siquiera tener ventanas como alternativa, tengo todavía ese poder de elegir lo que quiero, adentrarme, sumergirme en lo que deseo para mís días. Para el tiempo que me queda, por las ganas que me superan.

Éste mes no me sentí tan bien como los anteriores. Pero de lo roto siempre surge algo nuevo ó renovado, reparado para quedar casi como tal: Kintsugi. - De esas trozadas terminás sanando. Como humano, terminás aprendiendo y reorganizando tú camino para saber llegar a lo que querés, evitando lo que te detuvo antes. O al fin entender que lo que querés no tiene que pasar aún y postergarlo para después. O saber que, directamente, no tenés que estár ahí. Porque, a veces, lo que uno desea no es lo que tiene que pasar, ó no de ese modo ni en ese momento, ó nunca será en realidad. Y es cuestión de intentarlo para descubrirlo: ¿Cuál es mí objetivo y cuándo es el momento? ¿En verdad ésto tiene que pasar y tengo que hacer? Siento que, pese a mí edad, todavía estoy formándome y deformándome, transformándome, moldeándome como si tuviera una larga vida para ello y probarlo todo, sabiendo que no es así. Pero ahí vamos, porque es lo que toca. Seguir viviendo, seguir conociendo. Saber lo que se quiere y se puede, hasta lo que no. Y también saber reconocer las trabas que se manifiestan para significarte abrúptamente que ahí no es. Así es como dejé personas y entrenamientos (por personas también, no por el deporte en sí). Mas no dejé lugares ni quehaceres: Sigo queriendo lo mismo, porque no por unos-tantos en contra ó fuera de mí ritmo, voy a dejar lo que quiero. Es cuestión de cambiar de grupo, de guía, de acompañante, y tal vez de lugares. Hacer lo mismo, lo que deseamos pero en otro tiempo y espacio, con otra gente ó sin ella. Aunque por mí parte, ahora, a esos lugares prefiero no dejarlos aún "por culpa" de los demás. Porque esos espacios me dieron cierta paz que nada ni nadie me la sabrá entender ni me la podrá quitar. Insisto en esos sitios porque, precisamente, esos no me hicieron nada malo (al contrario). Sigo yendo donde entrenaba, donde me patearon de varias actividades una y otra vez, pero voy y hago las mías, por mí cuenta. Porque nadie me vá a quitar eso. Seré nómade en algunos aspectos, pero por el momento estoy bien acá y ahora... También sigo yendo a las mismas plazas, aspirando el aire, escuchando el silencio, sintiendo las hojas secas en el calzado, quebrajándome el viento fresco la cara y viendo espectante los atardeceres, porque todo lo lindo siempre se queda por más que las personas se hayan ido ó de tales te hayas alejado. Sigo y sigo. Todavía acá, insisto. Queriendo lo mismo pero de manera diferente, plan k.

Todavía sigo amando a la misma persona desde hace años pero, por suerte, no lo sigo esperando desde hace meses. Todavía siguió "arruinando" las cosas cuando mejor yo estaba con él (y él conmigo, tal vez), sin rencores ni incomodidades, ambos en un mismo espacio. Y pese a los anteriores detalles, ya luego de un tiempo, terminás decidiendo olvidarte de las malas actitudes para evitar irrumpir tú tranquilidad, sabiendo y aceptando que siempre vá a ser así (porque no vá a cambiar). Sólo queda olvidar para luego lograr obtener nuevamente esa paz, mí cariño intacto como ahora. Todavía lo amo, pero en silencio y sin demostrárselo. No por orgulllo, sino por desinterés suyo y porque es lo mejor: No cumplo espectativas, no tengo responsabilidades, no me cuestiono cosas, no tengo dudas, no soporto ciertos tratos. Sólo recuerdo lo lindo, lo bueno, lo mejor, de vez en cuando. Elimino lo malo, no tengo ya reclamos. Y si pasa algo, un capricho suyo, se me vá al instante. Porque supe perdonar grandes cosas antes, así que "las pequeñas" las puedo tolerar, pero ya desde lejos. Incluso sin siquiera que se entere que me enojé ni el por qué, ni que pronto esa bronca se me fué. Ya no tiene por qué saberlo... Perdonar no es que me las puede volver a hacer cuantas veces él quiera. Perdonar es no tener yo un gran peso encima por lo que pasó y recordarlo, con el temor de que vuelva a pasar, aquel mal recordatorio ataladrándome la cabeza no lo quiero. Perdonar es eso, que ya no me afecte y seguir como si nada, con liviandad. O que "me afecte lo justo y necesario", procesarlo para luego volver a la tranquilidad, porque al final sólo te queda eso. Resolver uno, superar y seguir solo. Y porque lo malo también te sirve para desprenderte, poco a poco. Decepcionarte... Creo que el amor a distancia termina siendo lo más efectivo, en éste caso. Estoy bien, quizás a veces lo extraño en ciertas fechas, pero todo vuelve a la normalidad pronto. Prefiero ese amor, aquel tranquilo y pacífico. Sincero, puro, leal, aunque no lo reciba. Porque pudo haberme buscado y encontrado fácilmente, sin embargo no lo hizo. Y el amor real no ahoga, sino que te deja respirar. Por eso lo dejé, porque lo estaba ahogando. Me lo dijo, y lo solté. Pero ese amor no deja de existir, sino que deja de mostrarse. O se muestra de otros modos, de manera indirecta. Porque ya me dejó en claro que no le interesa y no piensa volver para al fin recibirlo todo. Así que mejor así, con aquella sana resignación. Él haciendo sú vida y yo haciendo la mía, sin fastidiarnos como antes. Sin pensar en lo que hace y en lo que no, sin odiarlo por lo que hizo ó no. Nada. Dejarlo ser, dejarnos ser, sin yo reservarme exclusivamente para él. - Ésto es lo que más se asemeja a la perfección, para mí. El amor más tranquilo, sin ataduras, más vivo que nunca pero sin vivirlo como antes. Añoranza tuve por aquellas semanas que le pude dar todo, pero, ¿qué puedo hacer ahora? Hace años que ya no está, y me quedó claro que no es su intención regresar, reintentarlo. Que funcione, fusionarnos, perfeccionarnos.

Lo perfecto no existe, dicen, pero uno tiene que hacer las cosas como si existiese. Esforzarse para lograr lo que se quiere con lo que se quiere y con quien se quiere. Y si no se pudo una vez, volver a intentarlo. Así hasta que salga ó hasta que la vida te diga que no: La vida me dijo que no varias veces con él, pero ahora recién lo acepto. El único que me pudo haber sacado las ganas de amarlo, era él mismo, y lo hizo. Entonces, por mí y por él, ya capté que no debo intentarlo más... Tras entenderlo todo, me enfoqué en lo otro que más quería: Mí Paz. Eso hice, sólo eso y la obtuve, la estoy obteniendo. Cada molestia se desvanece, cada mal recuerdo dura menos, y cada cosa que me afectó ya menos perdura en mís pensares. Y así me voy limpiando... El amor que le tenía, cada vez se opaca. Está ahí pero no se vé. Está en degradee, pero ésta vez más cerca del blanco que del color púrpura. Sú color. Cada vez siento menos y más a la vez, contradictorio. Menos lo malo, más lo bueno. Pero menos lo expreso y más lo obtengo, para canalizarlo entre quienes sí puedo amar. Porque cada vez suelto más lo que no se puede retener pero retengo más lo que sí puedo tener: Lo suelto a él y me quedo conmigo, con los cafés matutinos junto a mís gatitos al Sol. La compañía en el fondo de casa con mís cachorras, ayudándome con las plantas y tirándome los mates. Aquellos paseos con mí perrita que lo son todo, y la lectura para luego ver el atardecer. La preparación para irme a entrenar cada noche después de trabajar mañana y tarde, es el cierre, la noche con el cielo abierto para ver las estrellas y la luna si se deja. El broche de oro, el festejo de otro día más hecho y un día menos por cumplir. Aprovechando que la salud no me falta y el cariño me sobra. - Creo que no puedo pedir más nada porque lo tengo todo. Lo más loco es eso: Siempre lo tuve, pero no me daba cuenta porque me cegué en la ambición y en el apego de algo, alguien. Nada me parecía suficiente. Tan así que lo que tanto buscaba, lo obtuve, sí. Pero lo perdí, me lo permitieron perderlo. Y lo que tanto me sobraba yo no lo veía, y es lo que más tengo todavía hoy y aprecio ahora. En fin, la naturaleza, tal vez. El humano es codicioso, pero sólo algunos podemos notarlo y así desgarrarlo de nuestro ADN.

Todavía, 30 de Julio puedo amar, valorar lo que no perdí y aprovecharlo. Sí, a eso que tanto les saco fotos: Todo lo que quiero, aprecio, ahí está en mís archivos. Y es que si amé y amo tanto a quien ya no está y no pude mostrarlo más en sú momento porque no se me dió la oportunidad al 100%, ¿por qué no habría de mostrarlo a los que puedo? Acá, ahora, tanto en casa como afuera, con mís compañías y con cada flor, insecto, ave que se me cruce. ¿Vergüenza? No hay. Ni miedos tampoco. Soy una persona que si tiene que darle afecto a una paloma random, lo hace. Porque lo vá a valorar más que cualquier persona que me haya cruzado antes. Si tengo que desearle una buena partida ó gran bienvenida a la gente que vá en un avión que pasa por encima, lo hago. Porque demostrar y bien-desear no es de débiles, al contrario. Es de corajudos. Todos tienen miedo a ser cursis, el apostar y salir perdiendo, ser heridos, o brindarles algo a quien después terminamos pensando que no lo mereció. Por eso demuestran poco, de manera intermitente tal vez, desconfiados, tibios. Es que sólo los fuertes somos capaces de demostrarlo todo como si no hubiese un mañana, porque no lo hay, no lo sabemos. Y que si te lastiman, no importa, te regenerás más fuerte aún. Y eso soy ahora: Soy más fuerte. Pese a lo que piensen y hacen algunos, no, no terminás amando menos con el tiempo y odiando más, tomando venganza como típico villano de películas. Sino que terminás amando más. Sí explotás de odio, pero te quedás tan vacío de ese mal sentir que te volvés a llenar de amor. Así que ahora puedo amar mejor que antes, más intenso pero mejor direccionado. Si se me dá la oportunidad con otra persona, aún sabiendo que me podría lastimar nuevamente, ya no me vá a importar. Lo intentaría nuevamente pero con más cautela. Seguiré amando hasta que yo sienta que esa persona "se lo merezca", hasta que la vida nuevamente me diga que no. Y seguir, seguir hasta que me toque quien sí me diga que sí, y el destino me lo acepte. Mientras tanto, me seguiré poniendo primero a mí para no perderme de nuevo en alguien, con alguien, por alguien. Porque yo puedo dejar al destinatario tranquilamente, sin yo perder nada, porque precisamente ya lo habría dejado todo (porque me sobra). Y así yo, éste receptor, seguirá enviando amor por donde sea, a quien sea correspondido, donde pueda en cuanto sea y se dé la chance. Una y otra vez. Ya cada vez siento que pierdo menos. Antes sí sentía que todo lo tiraba a la basura, aquél cariño, el tiempo, las ganas, la plata. Pero hoy ya no: Obtenés valor, más ímpetu, y ni hablar de experiencia. Por ende, sabiduría: Sabés tanto que nadie te puede engañar ni revocar el espíritu. Aprendíste y lo hacés todo un poco más pensante. Aún te lanzás a la pileta pero primero viendo hasta dónde llega el agua... Yo no dejé de amar ni dejaré de hacerlo, sino que tendré más cuidado. Porque mí esencia es ésta, nada ni nadie vá a hacer que yo ame por demás ó que ame menos ó deje de amar directamente. Sólo que, si no funciona, logrará que no-ame más allá al incorrecto y lo deje a las primeras, sin retenerlo por tanto tiempo e intentos como lo hice con la última persona (que lo esperé por más de 2 años). Pero al correcto sí, a quien yo siento que sí lo es, le daría todo con la misma ímpetu del primer día. El día ese que te hace creer que ésta vez sí funcionará, que me será devuelto lo mismo que doy. Porque estamos acá para crecer, no para ser cambiados. Estamos acá para seguir soñando, no para resignarnos. Porque aún tenemos vida, aún hay amor pero poco tiempo. Así que ya no hay reservas, no espero. Mientras tanto, sigo amando a los míos sin guardarme nada. Nadie me vá a quitar el amor que siento por la vida, por vivir y por los vivos que me acompañan hoy.

Cada cual elije si vivir rápido amando ó morir lentamente odiando, en agonía. Yo elijo lo primero. Y lo primero soy yo, con mí amor eterno. Con el amor a quienes no hieren ni te faltan el respeto. Con el amor a los que están, y no a los que les tenés que rogar para que se queden a ser responsables... Quedate con aquellos que se quedan a cambio de nada más que amor mismo. El amor es un arte y es recíproco. Es lo único que dás y crece, en vez de quedarte sin ello. El amor que tuve no se acabó, sólo se cansó pero hoy vuelve. Aunque no para la misma persona. Y después de tanto, se moldea: No se hace egoísta, sólo se torna selectivo. Pero nunca desaparece. No existe el ser sin amor, no existe vida. Nadie te dice de dónde viene ni por dónde sacarlo ó de quién, pero en realidad viene de uno. Es ahí lo que uno tiene que descubrir, descubrirse. Primero lo encontrás adentro, en uno mismo, y después afuera. Por eso yo, luego de descubrirme, los descubrí a ellos, a éstos lados. - Por eso conmigo ahora, con ellos. Acá, ahí y allá me quedo:

   

Amen. No dejen de amar y permítanse ser amados. No se guarden nada.
No se sabe cuándo será la última vez que se obtenga tan glorificante oportunidad.
La oportunidad 
de ser y sentir. La de VIVIR.