28 del 8. Eterno mes se hizo a causa de éstas últimas semanas. La primera mitad no me fué tan extensa, al contrario. Las primeras 2 semanas pasaron volando, demasiado movimiento y unas tantas emociones, tal vez. Las 2 restantes fueron y son exasperantes: Por un ratito me perdí. Me desvié del camino, me fuí por donde no era. Lo que venía celebrando, me empezó a fallar. Poco trabajo, mala economía, bajos ánimos, atorpecida salud... La semana pasada fué un poco intensa, pero continué con la vida. Es lo que toca, es lo que se debe hacer y lo hice. Ésta última semana tocó resurgir y, por suerte, ya me siento mejor. Y, por suerte, éste mes ya termina...
No soy alguien partidaria de rogar que todo acabe: La semana. El mes. El año. Detesto esa gente que apura los finales, que no vive. Que espera cerrar su libro sin trabajar en cada capítulo. Simplemente no lo entiendo. Y yo no tengo apuro de que termine el mes, simplemente me pareció extraño que se alargue tanto. Es que llegó a un punto de atrasarse tanto éstas fechas culminantes que me conté el chiste de que, como yo tenía algo "decidido" y cumplirlo tras terminar éste mes, Agosto no quiso acabar rápido por ello. Como si me dijera "esperá un ratito más que todavía falta, recién estamos a 48 del 8".
El Tiempo no perdona, la Vida no espera. Yo tampoco. Al fin, 28 del 8, aquella eternidad al fin está llegando, a no ser tan pronunciada. Y de tantos adioses que no pude cumplir, ahora siento que cada vez me acerco más a ello. No es un auto-convencimiento, es un sentir. Es el saber que estoy mejor y es el pensar más con la cabeza que con el corazón. Es entender, finalmente, que no se puede amar tanto y por tanto tiempo a alguien que no lo recibe, que lo rebotó en sú momento y ahora, en el hoy, ni está siquiera. No existe en mís días... Hoy es el darme cuenta cuánto desperdicié en alguien que no lo quería. Porque así era, no lo quería, o al menos de mí. Y no, no es que me arrepiento de todo lo dado, lo vivido y desvivido. Sino que, simplemente, me hubiese gustado que haya valido todo el esfuerzo, la ímpetu. Lo grato sería que, todo lo invertido, hubiese dado buen resultado para un buen ahora... Dicen que en la vida hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Pero se olvidaron también que el AMAR es muy importante. Lo que no sé con exactitud es que si tiene que ser recíproco ó simplemente uno tiene que cumplir con esa acción, ese sentir, sin importar del otro lado. Pero yo lo hice y no siento que lo haya hecho mal. Al contrario, quizás lo hice bien pero con la persona incorrecta. Quizás era una lección que debí aprender para la próxima. Quizás fué un testeo para saber de qué yo estoy hecha como persona y qué es lo que tengo que seguir siendo, haciendo. A dónde ir y con quién.
28 del 8, por suerte ya no agobia éste otro cierre, después de tantos. Recuerdo que todos los adioses anteriores eran un drama, porque no me quería ir, porque no quería dejarlo. Porque no quería rendirme, aunque del otro lado no haya interés ni voluntad... Hoy, éste adiós y después de tantos intentos fallidos, se hace más sólido, más rígido. Ya no duele, ya no duda. Ya no impone preguntas absurdas como trabas y excusas: ¿Y si vuelve? ¿Y si me escribe? ¿Y si aún le importo? - El cuestionario sentimental se resume a una sola respuesta simple: Si en verdad lo hubiese querido, nunca se habría ido. - Es 28 de Agosto y desde hace 3 años tuve su número en mís archivos, a tal punto de que si yo lo borraba, lo encontraba en otro back-up ó lo recordaba. Jamás lo bloquee, ni siquiera de otras redes. No cambié de número, y si lo perdió, sus amigos lo tienen. Tampoco me mudé de casa ni de lugar de entrenamiento. Supo siempre dónde estuve, con quién, cómo ubicarme, dónde escribirme, en qué momento llamarme y nunca lo hizo. Creo que ya era hora de entenderlo, ¿verdad? No era el indicado como yo creí. No era el que tenía que estar conmigo para toda la vida. No era él quien me haría crecer, aprender cada día, ni yo quien lo haría ser, abrirse, conocerse, liberarse, vivirse también. No era aquél "nunca te busqué pero te encontré". Sino que simplemente fué un aprendizaje más que yo tenía que conocer y saber para continuar, tal vez, con alguien más. O con nadie. Pero vivir algo, una experiencia que nunca había vivido y tenía que-.
Fué 13 del 8 hace un par de semanas. Recuerdo esa fecha porque fué cuando empecé a interesarme más, a tratarnos, conocernos. Preguntar, acotar, simplemente iniciar algo que no sabíamos (ni nos preguntamos) a dónde nos iba a llevar. Fué 13 de Agosto del 2022, según mís memorias. Y éste año fué cuando caí sobre lo tanto que pasó: El tiempo corriendo pero yo estancándome ahí, esperando. El extrañar y a la vez odiando. Aquél amor incondicional que a la vez pedía algo a cambio, un mínimo de interés. Todo lo que tuve que pasar para hoy estar como estoy, sin que duela, sin el rencor, sin tantos recuerdos ni reproches. Sin lo bueno ni lo malo. Tuve presente ésta fecha, la nostalgia, y creo que la tendré un par de años más para recordarla, aunque sin tanta melancolía. Sin embargo, tengo la fé de que luego, en éstos prontos años, me pueda olvidar de tal día. Así como antes recordaba los cumpleaños de viejos "amores", hasta que tantos fueron los cumpleaños sin saludarles que se volvieron más viejos que amores. Así que no recuerdo sus fechas, no me interesan sus vidas y ni las considero amores ya. Porque llega un momento en que conocés al real, o al que creías que era tal, y te hace decir que lo anterior fué nada comparado con lo que sentíste ésta vez... Espero que, si la vida aún me acompaña, no tener que recordar ya otro 13 del 8. Espero, ruego, imploro que en el 2026 no me invadan las memorias nuevamente y no me tenga que andar auto-gestionando las emociones para luego enlistar con bronca otro año en que él todo lo desperdició. Aquél tiempo perdido, tanto amor tirado a la basura. Y repito: No me arrepiento. Pero, en verdad, me hubiese gustado que todo haya sido diferente. Que todo haya existido, en verdad. Que me haya valorado y aferrado, como yo lo hice con él.
Ya se acerca el fin de Agosto, creo que esperé lo suficiente. Se viene Septiembre, Primavera. Veo la transición entre una estación y la otra: Los primeros brotes, las flores resurgiendo, y me alegra no tener esa pesadez de antes. Me afecta más pensar en el calor que se viene, el Sol fuerte, que todo lo mal-vivido y todo lo bueno que se me esfumó. - Agosto resultó ser mucho menos pesado de lo que creí que iba a ser. Pensé que iba a doler más, pero fué todo lo contrario. Y también creí que "el aniversario" le daría a él la nostalgia suficiente como para desprenderse de la distancia y quedarse con mí sentir, entender que tuvo a alguien que en verdad lo amó, pese a todo. Que yo habría reintentado si tan sólo hubiese emitido una sola palabra, escrito un simple mensaje. Pudo haber hecho tanto con tan poco... Básicamente, cuando lo conocí, me despertó algo que yo no supe cómo dormilo luego. Y lo terminó durmiendo él, poco a poco, con los años y el desinterés. Con continuar con su vida sin importar si la mía seguía su propio camino ó uno alternativo para conectar con el suyo. - ¿En qué me convertí? ¿Daría todo devuelta por alguien? ¿Terminaré negando todo lo que fuí como si no hubiese sido yo quien elaboró todo eso? ¿Aprendí algo? ¿Aprendí todo ó no comprendí en su totalidad? No quiero más lecciones, sólo quiero vivir. Creo haber aprendido lo suficiente, como escribí previamente, el tomar lo que se tiene y buscar lo que se merece. No esperar lo que se fué ni rogar para que se quede. Habría hecho todo para que funcionara, lo hubiese hecho todo devuelta, y aún mejor. Pero, ¿de qué sirve aquella responsabilidad con alguien estático?
Se supone que hay que aferrarse al sentimiento, no a la persona. Por eso lo liberé en aquel entonces, porque lo amaba. Lo amaba tanto que le dí el espacio que quería, tratando de aceptar el desinterés que él emanaba hacia mí persona. Pero creo que me aferré demasiado a ese sentimiento mío, a tal punto de olvidar todo lo malo y perdonar. Terminar atándome a ese sentir en vez de pensar en lo-no-sentido por él, y no fué bueno. Es como cuando uno sólo recuerda lo lindo de la adolescencia: Odiabas a medio mundo y sentías que tenías muchos problemas en ese entonces, pero hoy lo vez como una etapa más tranquila y de lo lindo que viviste en sú momento, y te quedás con lo que supiste hacer y disfrutar a esa edad. - Pero quedarse con los buenos recuerdos no me es tan sano, porque si recuerdo lo bueno y olvido lo malo de alguien, voy a quererlo siempre y voy a esperarlo, aguantarlo para revivir todo otra vez. Voy a esperanzarme por algo que no vá a pasar y lo sé. Me creé un cuento de puras falacias que no me llevaron a nada más que a aguardar a que ese cuento se haga realidad. No es malo soñar pero tampoco vivir soñando: ¿Dónde queda la realidad? ¿Dónde queda lo que pasó, lo que pasa y lo que podría pasar acorde a lo que está pasando? De sueños no se vive, al contrario. Se deja de vivir por esperar algo que nunca será real. Yo no quiero vivir sueños y cumplir deseos como hacen todos. De hecho, no los tengo enlistados porque precisamente no sueño, no deseo. A éstos elementos los veo como algo falso, algo que no puede pasar. En todo caso tengo metas, ideas, proyectos, porque sé que puedo trabajar para llegar a ellos. Él no era mí sueño. Era mí propósito... Dicen que los piscianos son soñadores, fantasiosos, pero no concuerdo. Soy de los que creen en lo que son, lo que pueden ser y hacer con uno mismo, lo que pueden alcanzar. Los que buscan y encuentran, pero que si les aparece algo imprevisto, improvisan. Sin miedo ni dudas, tomarlo ó dejarlo y yo nunca dejo. Más me lanzo, más me aferro. Aprovechar una oportunidad porque podría ser la única.
Nunca lo busqué, pero apareció y lo tomé con todo, como si él hubiese sido lo que tanto quise en la vida. Y miren ahora, lo dí todo por nada. Pero al menos no me quedé con las dudas ni las ganas, en parte. Porque podríamos haber sido mucho más de lo que se nos permitió. Incluso, algunas veces me pregunto si alguna vez imaginó la vida que podríamos haber tenido, como la canción de Lanita. Si se hubiese abierto, aceptado, experimentado, o lo que sea, ¿se habrá preguntado qué pudo haber pasado? Lo que pudimos haber construído. Y eso no es soñar, yo no lo soñé. Yo sólo proyecté. Creí que era él con quien podríamos haber sido aquellas "almas gemelas" que al fin, luego de tanto tiempo y entre éste caos, nos re-encontramos. No imaginé más allá del hoy. Lo que quería era simple: Lo quería a él. Hacer lo mismo que hago ahora, pero con él. Que él haga sus cosas, pero conmigo ó solo, pero pensando en mí. Sólo eso, nosotros. La amistad que tuvimos pero más intensa, organizada, asegurada, sabiendo que nos tenemos el uno para el otro en verdad. Pero lo perdí, se perdió. No lo eché, se fué sólo y yo acepté eso porque sentí que no lo estaba ayudando a decidir si quedarse ó irse. - Quizás no era mí alma gemela, quizás era un espíritu libre que rondaba por ahí, de persona en persona, dejándoles algo para luego irse. Y quizás yo también, quizás sólo estoy para eso, algo temporal. Amar al no-amado para mostrarle lo que es serlo, que sepa que existe y es real. Pero que le guste ó no, es otra cosa... Creo que soy eso: Una lección, un sentir nuevo, un archivo desbloqueado, una sensación novedosa, una experiencia, un tick más en la lista de cosas que hay que hacer en la vida. Como tener un hijo, plantar un árbol, escribir un libro. Y amar.
Hoy, 8 del 8, me despido de lo que fuí y lo que pude ser. Me despido de él, de nosotros otra vez. Siento que aguardé demasiado y cada vez son menos las ganas de seguir esperando, de seguirme guardando. Cansancio, tal vez, por esa fidelidad absurda hacia aquél mencionado "espíritu libre". Yo también quería libertad y la tuve, yo también quería paz y la logré, pero de otra forma. No con personas, sino con acciones, hechos, cosas: Música, dibujos, escrituras, paseos, fotos, entrenamiento, entre otras actividades individuales. Y seguiré con eso, como redacté antes, con amar a lo que se deja amar y estando a la par de quien sigue al lado amando. Ni más ni menos. - Basta de deseos y sueños, de esperanzarse y creer que el antes no era el momento adecuado y que el ahora podría ser el indicado, o el mañana. No creo que exista, no creo poder verlo en 5 ó 10 años y volver a verlo como hace 3 años atrás. Dudo incluso de verlo así ahora. Porque el tiempo pasa, las ganas se desgastan. El amor no cesa, sólo se guarda. Se reduce la expresión, no se anula. No se convierte en odio, sólo deja de ser intenso, expuesto, débil. Porque sé que lo voy a amar siempre y sólo él mismo hará que lo deje de amar. Ya lo hizo antes y lo sigue logrando nuevamente ahora, poco a poco. Y sé que, con mí volutad también, lograré que ese amor se esfume. No que se convierta en odio otra vez, como lo hizo él mismo en un tiempo, sino que simplemente ese amor no se sienta tan fuerte, invencible. Lo estoy acomodando, cada vez más adentro, más pequeño. Una cajita con su nombre lo lleva, sólo falta embalarlo un poco más para que no salga brotando de vez en vez. Por fechas, memorias, recuerdos, lugares, aromas y aquellos sueños cuando duermo... El 25 del 8 soñé con él, después de tanto tiempo sin presenciarlo.
Los sueños, sueños son, dicen. Y a eso me refería a que yo no sueño (consciente). Sólo sueño durmiendo, y rara vez lo hago. Y si bien no soy creyente de que los sueños te avisan ó anuncian algo, a veces me llaman la atención, la suficiente como para quedarme en cama pensando un rato sobre tal, hasta volver a la realidad. Hasta que lo olvido. Hasta que esa mini-historia se borra y no recuerdo nada. Pero también dicen que los sueños son deseos, así que quizás simplemente y por lógica, deduzco que habrá sido eso. Nada más que un deseo, profundo, guardado, algo que habré rogado tanto en sú momento y callé, porque no pasará: Soñé que se despedía, que me había escrito un exuberante adiós, con muchas vocales. Acompañado de la aclaración de que, por dignidad, no iba a seguir esperándome... Recuerdo previamente, a ésta "escena", que había cambiado su foto de perfil y tenía también unas fotos publicadas con alguien más, una con pelo azul (sí). Antes había cambiado de usuario, sacado casi todas las fotos que tenía y dejando algunas específicas. Algo así, no lo sé. Fué un sueño, así que nada de los hechos tuvo sentido, ni el por qué ni para qué ni yo hurgando entre sus cuentas que ni yo sé dónde ubicarlo hoy en día ya (ni me interesa). Y encima, de la nada, escribirme. Redactando aquél cansancio que sintió. - Lo malo es que no pude leerlo todo, quise contestarle poco a poco. No sé qué quise responder ó preguntar, simplemente agarré mí celular en el sueño y desperté. Me quedé con sus mensajes y audios a medias junto a mís palabras tragadas, como en la realidad.
Ésto pasó aquél Lunes, y soñé una pseudo-respuesta el Martes: Había publicado algo como que su desición tomó fuerzas «para no pensarme tanto» - Desperté con la duda de que si en realidad era una despedida mía reflejada en él. Una despedida que yo estuve "planificando" éste fin de mes pero, irónicamente, sin despedirme. No era él quien no quería pensarme tanto, tal vez. Era yo. Era un sueño conmigo, con él poniéndose en mí lugar. Quien se estaba despidiendo, era yo... Creo que me despedí tantas veces que ya no son tan creíbles, pero ésta la siento, la esbozo menos. Demasiados adioses para culminar con uno, un poco más silencioso, tal vez. Y es que cada vez publico menos fotos, palabras, canciones, sentires. Cada vez menos dedicatorias ván hacia sú persona. Cada vez menos lindos recuerdos, menos esperanzadores pensamientos y pocas preocupaciones. Cada vez me importa menos si está o no donde entrenábamos. Y creo que después de verlo una semana entera, haciendo que no existíamos el uno para el otro, fué lo ideal para yo entenderlo. Comprender todo y aceptarlo: Que ya no somos ni seremos. Que volvimos al antes del 13 del 8 del 2022. Que somos alguien más ocupando tiempo y espacio, desconocidos que ahora no estamos para entrelazarnos en el momento y en el sentimiento. Y mejor fecha que esa semana para ésto, no hay. Era lo que tenía que pasar: Nada. Y darnos cuenta, al menos yo, de ello. Fué lindo verlo y no sentir brotarlo todo. Fué bueno no sentirlo como mí debilidad, con aquellos nervios que me generaba. Él no cambió y no lo hará. Porque seguirá siendo lo que fué antes que yo y hará conmigo lo mismo que hizo después de mí: Nada. Lo que podría haber sido una linda relación, aquella que inició como una espontánea amistad, la terminó derrocando cuando a penas se estaba concretando. Así terminamos en aquella nada. Así que nada fuímos ni seremos, y haremos como si toda ésta nada no hubiese pasado. De blanco a negro, sin pensar en los grises. Sin pensar yo en los tintes de colores que me hizo brotar: Aquél querer, el volver a creer, el sentir. Aquél encontrar ese algo que no estabas buscando ni esperando, pero apareció y sentiste que era todo lo que necesitabas. O quizás lo necesitaba en sú momento y ahora ya no, no lo sé. A medida que siga pasando la vida, sabré el para qué y por qué de todo ésto.
Mientras tanto, seguiré terminando Agosto. Éste Agosto que no se termina. Éste mes 8. El 8 acostado, infinito. Eterno, intenso como el amor que le tuve, que dentro mal-vive y morirá directamente conmigo porque sólo no podrá. El que él nunca sabrá ver ni sentir. Aquel que, desde sú ausencia, traté de anular. Disimular, aunque sea, todo éste cariño lo más que pude... De a poco lo voy atenuando, y lo seguiré tapando, callando. Porque éste amor solo él pudo verlo en partes, sentirlo poco tal vez. Y así se mantendrá. Único. Será lo último que tendremos como nuestro. Y será nuestro secreto.