La Desventaja Del Desprenderse Del Amar. El Triste Menguar De La Tranquilidad.

A principio de mes me estuve sintiendo bastante bien: Me supe desprender rotundamente de la persona que más amé en éste horrible espacio que supe sobrellevar, sobrevivir. Sentí que ya no sentía nostalgia, no recurría a los recuerdos, no dolía lo sucedido ni lamentaba lo que no pudo ser. Pude salir, como si de un click se tratase. Como si un botón activara el modo no-emocional. Fué bueno, la verdad. Fué confortante el hecho de no esperar nada de ese alguien que, en sú momento, fué alguien especial. Alguien que querías para toda la vida y no se pudo... En fin, me sentí bastante bien durante un tiempo. Pero luego, volví a ser lo que era, lo que fuí mucho antes. Sentí que nuevamente esa "oscuridad" se apoderaba de mí, de mís pensamientos. Fué triste, primero. Desesperante luego. Casualmente fué el día anterior al Día Mundial de La Salud Mental. Muchas publicaciones conmemorando lo grato que es el tratar tus problemas con alguien, el contar, el desahogarse y ser entendido, comprendido y aliviarse. El no tener vergüenza, el afrontar para sanar. Encontrar solución a tus conflictos y continuar con un bienestar... Pero, como toda fecha especial, sólo fué un tema especial ESE día. Y la importancia, la concientización, luego se desvaneció.

Me sentí muy mal, la verdad. Prácticamente, fué "enloquecer" el 9 de Octubre y sentirme igual el 10 siguiente. Era raro, era horrible. Aún lo es. Estoy con secuelas. Recordé que éste estado lo había tenido antes, hace más de 10 años atrás y me asusté... Porque no encontré solución aquella vez, porque esos pensamientos horribles me llevaron acá, me trajeron acá a donde estoy y nunca toqué ni traté el tema. Porque no los pude superar, porque me tuve que escapar de ellos. Y pienso ésto: ¿Tendré que huír nuevamente? ¿Tengo que volver de donde me fuí? ¿Tendré otro lugar a donde ir? - Muchas dudas, mucha preocupación, ansiedad. Generalmente, las cosas que me molestan, tardan un día. Pero ya es 24 de Octubre y aún me siento mal. Siento que todo está oscuro, pese al Sol fuerte y los 34 grados que hacen ahora. Siento que la Primavera, aún siendo de lo más hermoso, no me está ayudando. Siento que estoy retrocediendo devuelta...

Ésta es la desventaja de desprenderse del amar, resignarse al Amor. Porque creo que estaba tan metida mí cabeza y mí corazón en alguien que, cuando al fin logré desprenderme, me puse a pensar en otras cosas. En otras cosas que aún están, que aún me importan en el fondo. Que siempre estuvieron y siguen igual, sólo que yo las tapaba con el amor, con el odio y, luego, con la regnación y sanación en base al sentir todo sobre ESA persona. Creo que el amor me hacía ver lo lindo de todo, o quizás no todo pero sí de él. Lo mismo el odio, detestarlo me hacía centrarme en él también. Pero cuando me resigné y supe que nunca más íbamos a ser algo bueno, logré arrancarlo de mí y terminé con mí conciencia apuntando para otro lado, a los problemas del día a día: A los sociales, a los económicos, ahora a los políticos (porque entramos en elecciones en 2 días). Pero especialmente a lo social. Volví a detestar a la sociedad, volví a pensar en lo malo, lo ajeno, el racismo, el clasismo, todo. Todo lo malo que una vez supe ignorar, volvió todo devuelta... Hoy colapsé, porque llega un punto en que no podés sobrellevarlo. Viajo mañana y no tengo ganas, siento mucha pesadez, cansancio. Mientras el mundo gira y sigue podrido, a mí me afectan cosas que no puedo cambiar. Por eso no me catalogo como alguien budista, porque no puedo: Estaba logrando una tranquilidad, un reconfortante entorno, una aceptación conmigo, con el otro, con todo lo demás. Pero ya no puedo, no supe seguir. Si tengo que decir qué religión sigo, no diría que soy budista. Sólo diría que trato de seguir el camino de Buddha, pero a veces me pierdo. No solo porque "la gente no colabora", sino porque no me sale. No me puede no-afectar ciertas cosas que veo, leo, escucho y vivo.

Veo gente preocupada por las guerras, colgándose la bandera hasta en sú casa, teniéndola como propia. Siempre apuntando lo ajeno, como si en casa no hubiesen problemas. Ven un caso de un nene desaparecido que repercute en un medio y se vuelve moda, todos compartiendo su foto. Pero cuando pasa algo en su propio barrio, no les interesa. Siempre mirando para afuera, siempre buscando problemas ajenos donde en verdad no te tenés que comprometer pero quedás buen samaritano por sacarte una foto con el trapo de Palestina. - Después, a esa misma gente las ves escribiendo "judíos", "negros", "marrones" ó peruanos, bolivianos despectivamente. Como si de religión, país, color se tratase. Tildan a Estados Unidos de racistas, pero Argentina también lo es, lo somos. Quieren tapar el Sol con un dedo... Los yankees se matan por el color, acá no, pero eso no significa que somos mejores. Seguimos siendo racistas, sólo que de otro modo. Allá te pegan unos tiros. Pero acá se esconden detrás del teclado y comentan cualquier reel de instagram. Y si saltás a defender, te funan... Hoy ví un video de unos tipos filmando a alguien que manejaba alcoholizado y le avisaron a la policía. Todo un show, obviamente no soy partícipe de filmar y subir mís "buenas acciones". Pero al menos hicieron algo. Y yo, con sólo verlos, me dió una especie de esperanza, de que alguien se preocupa en vez de ignorar. Hasta que lees la mitad de los comentarios y te dás cuenta que esa esperanza no es tan grante: A los tipos los trataron de "alcahuetes", "botón" por haber avisado, "entregado" al tipo llamando al 911 y hablándole a los policías que estaban en la patrulla sobre una calle perpendicular donde estaba sucediendo ésto... La gente está enferma. Hacer el bien está mal. No podés informar una mala acción ahora, no podés ser conciente. Por eso el país, el mundo está como está: Pasa algo, nadie llama. Todos ignoran, todos temen, callan. Incluso acá, estando la policía de tránsito, les pasaron varias motos con el semáforo en rojo al lado. Nadie respeta la ley y ni la ley se hace respetar. Un asco la sociedad. Y ESO me preocupa, no una guerra que no está en mís manos, sino una ley que me afecta a mí y a los de mí entorno. Que si una moto me pasa en rojo, obviamente lo voy a insultar al tipo. Que cuando un auto se me quiera encimar, obviamente yo me le voy a adelantar primero, porque no les cuesta nada esperar 8 segundos de pasos que yo haga, porque ellos sí pueden ir más rápido que yo para irse a ver un inútil partido de fútbol.

Ah, pero acá somos país potencia. ¿Potencia de qué? En a ver quién arruina al otro con tal de safarse. Cuántas veces escuché acá, en el pueblo donde vivo, que está mal reclamar, ser honesto, que si otros mal-hacen ya ellos también. Es terrible la falta de ética y moral. Es horrible. Y que si te tenés que "aliar" a otro sin importar llevarse puesto a un tercero, lo hacen, con esa excusa de frase: una mano lava a la otra, y las dos lavan la cara. - La trampa, la mentira, la ventaja, ese juego sucio y salvaje, el joder al otro con tal de uno no quedarse atrás... ¿Dónde quedó la dignidad, la honestidad y el respeto? ¿Alguna vez la hubo ó siempre fué así y estoy haciendo escándalo por algo que nunca padeció ésta sociedad? - Me puse a pensar en la gente con la que trataba antes, porque no sólo éstas cosas la veo en gente desconocida, en comentarios. Sino, lastimosamente, también en conversaciones. Fué feo escuchar en donde entreno, a alguien que yo respetaba, el decirle despectivamente "negro" a alguien sólo porque le atendió mal. Si alguien me atiende mal, le pego un grito para bajarle el cambio, pero no me meto con su color... No lo sé, cosas de blancos tal vez que nunca entenderé. Cosas de gente que se cree superior a nosotros los mestizos, por tener un porcentaje distinto de melanina nada más. También recordé a una compañera insultando a una chica transgénero en la cancha. Una compañera homosexual, que fué lo peor: Ya ni en el mismo colectivo se apoyan. Y lo que más aún recuerdo, porque me dolió más y fué más reciente, fué el escribirme con mí compañero, mí amigo, un tanto inaceptable para mí con aquél que amé, a quien puse allá arriba. Sí, me dolió más también por todo lo que él significaba para mí y precisamente se me fué aquél mal-sabor luego porque, lo amé tanto, que me encegué. Y ahora que ya no lo amo como antes, recordé éste suceso que sé que si pasa denuevo, no lo podría tolerar: Se había enojado por el trato que tuvo un profesor con él y me hizo comentarios sobre "sú color". Y el único modo de frenarlo fué contestándole que aquél tenía el mismo color que el mío, que no lo olvide. En fin, blancos, arios, europeos que vinieron acá pero ah, los invasores y arruina-países somos nosotros, los negros, los marrones, los indios. ¡Ah, y los gays, de paso! Todos, todos en la misma bolsa arruinamos el país.

«Once upon a time, I could control myself» como dice la canción "Once", de Pearl Jam. Hubo un tiempo en que podía controlarme. Quizás amaba demasiado y veía todo color de rosa, flores, pajaritos. Una eterna Primavera. Y lo sigo viendo, en parte, sigo apreciando lo mismo. Pero, a la par, me duele ese mundo oscuro, aquél que no puedo controlar. Aquél que no tengo con quién hablar. Aquél que nadie podría ver como yo lo veo... No puedo charlarlo con mís padres, no puedo hablarlo con mí hermana. En quien más podía apoyarme era mí padre, pero tuve dos dolencias fuertes, dos situaciones que más me afectaron en la vida en éstos últimos años y en una me vino él con El Mundial, Argentina campeón, y en el otro conflicto me dijo que lo supere, que ya era hora. Se cansó de escucharme hablar siempre de lo mismo, entonces decidí nunca más contarle nada. A partir de ahí me guardo todo, porque no puedo soltarlo, porque no deberían de escucharme y entenderme. Porque prefiero que me carcoma la pena, la angustia, la rabia a que me digan que no es tan gran cosa lo que me está pasando. Por eso escribo, escribo mucho.

«And all I can do is just pour some tea for two and speak my point of view but it's not sane» como cantaba Shannon Hoon de Blind Melon. Lo largo todo, porque toda persona que no larga, explota y se mata. Como Chris Cornell, como Chester Bennington. Que incluso soltando todo en sú música, no alcanzó... Escribo todo lo que nadie quiere, tiene y puede leer. Ahora lloro, como imbécil, por cansancio. No porque me duela, sino porque me fastidia ser tan débil. Porque me siento mal en ser tan diferente, porque toda persona que encuentro es buena en algo pero mala en otra cosa. Si no es racista ó clasista, es homofóbica. Si no es homofóbica, tiene un problema con la política de turno ó incluso la que ya no gobierna desde hace más de 40 años. Y sino, es machista ó misógina. No respetan la vida, en varios términos y ramales. Siempre algo tienen. Y yo no sé por qué busco, o buscaba esa perfección, si yo tampoco lo soy. Pero hay cosas básicas, inadmisibles. Quería alguien como yo, pero no existe. Entonces te quedás en soledad, así que me terminé cerrando, hablando conmigo, porque es lo que me queda para no enloquecer peor de lo que estoy. Porque cualquiera supera las cosas con pastillas u otras drogas ó alcohol. Yo no, no quiero. Lo hago de la manera más sincera y sana posible. Lo intento. Intento ver lo bonito devuelta, lo que me costó encontrar y lo estoy perdiendo ahora nuevamente. Y espero, espero recuperar esa paz, esa tranquilidad de aquella libertad de ser y sentir. «Hands are for shaking. Not tying.»