Uno Siempre Vuelve.

Fines de Octubre ya. Otro mes más, otro mes menos. Andaba con mís ánimos por la borda, por varias cosas. Que supe sobrellevar y pude dejar a un lado tras un viaje que no quería hacer, pero que sabía que me iba a hacer bien. Lo necesitaba. Aquél escape a aquella ciudad de donde soy, paseando por aquellos barrios en donde viví. Conociendo lugares a los que nunca fuí y sentía que tenía que conocer. En fin, ir. Irme. Ir a viejos sitios con nuevos ojos, otro pensar y sentir. E ir a nuevos sitios a modo de turista, para adquirir nuevos pensares y sentires. Ser otra persona, alguien que desconocen cruzándome gente a quien desconocer. Apagarse un ratito, retirarse de la monotonía. Desprederse de la disciplina pero sin dejar a la responsabilidad detrás. Ser otro ser, sin dejar de ser uno mismo tampoco. Tan simple y a la vez tan complicado como suena. Sólo ser, ser más de lo que se es para seguir siendo, cambiando, creciendo.

Hablando de crecer: Tras visitar cada lugar programado, pude también pasar por los lugares donde nací, crecí y me crié. Porque uno siempre vuelve a los lugares donde amó la Vida, pero yo también vuelvo donde no todo fué de lo más bonito. Porque el deseo de enfrentar, por ver cómo estás hoy a pesar del ayer. Y corroborar, precisamente, si te estás quedando más con lo bueno que con lo malo. Por eso fuí, porque quería sentir esa parte de mí, superada. Porque quería visitar los dos primeros hogares que tuve, sin ese sabor amargo que obtuve añares atrás. Que si bien no tuve una infancia complicada y triste, sí tuve sucesos que me marcaron. Es que nunca me faltó la comida, mí padre y mí madre me dieron todo. Siempre tuve lo necesario, así como también ropa, juguetes, paseos, etc. Sólo que viví otras cosas que, quizás, una criatura no tendría que vivir. Pero son cosas que pasan, pasan y se superan. Se aprende de ellas y se sigue. Así que fué lindo ver los departamentos donde estuve, donde habré dejado alguna marca, algún dibujo. Alguna pintura en las paredes ó alguna figurita en el ventanal de aquella puerta que daba al balcón, que me pregunto si todavía estará pegada (porque no la veía desde donde yo estaba).

Fué lindo. Fué lindo visitar una noche de Sábado aquél 1er edificio donde estuve mís primeros años. Y fué lindo, al día siguiente, ver el otro edificio donde pasé otros años más posteriormente. Pese a todo el quilombo familiar, mudarse con uno y quedarse con otro, aún recuerdo todos los departamentos con cariño. Lo que viví, lo que pasé, lo que tuve y lo que no. Lo aprendido y lo mal vivido incluso, porque eso me permitió ser lo que soy hoy: Alguien con empatía, alguien que no le gritaría a una criatura, alguien con paciencia que no podría tratarle mal ni burlarse, entre otras cosas. Como los malos modos, los chistes por el físico, el color de piel, todo lo malo que viví perdura y a la vez no. No perdura como una dolencia, sino como un aprendizaje. Así como remarqué en mís anteriores escritos, está el hecho simple de dejar afuera ese racismo que tanto viví y lo que hoy llaman "bullying" por cómo me veía. Porque de eso se trata: No de ser lo que fueron con vos, sino de ser mejor. No esa venganza de hacer lo mismo que te hicieron, sino ser lo que hubieses querido que sean con tú persona. Dejar el odio, superar, progresar y crecer. No retener malos recuerdos, aquel resentimiento por tomar de adulto aquel poder que te quitaron de niño. Aquél poder de ser, que mís compañeros y algunos familiares me quitaron antes, sin entender cuánto me afectaba. Pero ahí estaba, pasando también por ese instituto, por aquella escuela, colegio donde no encajaba para nada pero ahí seguía, enfrente y de frente, habiéndolo olvidado todo. Lástima que no pude entrar, habiendo sido las elecciones y viviendo a media cuadra de ahí, me habían enviado a otro.

En fin, los titulados "traumas": A veces te hacen peor persona, pero a veces te hacen mejor. Creo que depende de uno, no lo sé. Yo elegí éste camino. Todo depende de cómo te los tomes a aquellos daños. Es desición propia de lo que quieras hacer con ellos, si prenderte ó desprenderte de tales. De cómo quieras ser por ellos tras el paso del tiempo... Uno decide si ser la misma porquería que fueron con vos ó mostrar la diferencia, el ser diferente. Ser mejor. Y yo elijo eso cada día. Perdonar y continuar.