Más allá del drama que el desamar a alguien conlleva, está el arte también. Aquella luz tras atravesar un tunel, donde no vés una escapatoria a tanto dolor, a tanta angustia por el hecho de tener que desprenderte de alguien que no querías dejar. El arrancarte a alguien que figurabas tener toda la vida con vos de ahí en más... Creo que, después de todo ese proceso, viene el Arte del Desamor. Tratándose del simple hecho de volver a amar luego, de tener esa oportunidad nuevamente de sentir fuerte. Distinto, pero no indiferente. Porque con el tiempo aprendemos ciertas cosas y percibimos al Amor de manera distinta, pero que no lo dejamos de tener en cuenta y entender, aceptar... Creo que después de tantas fallas, te dás cuenta lo que sí en verdad es Amor, cuando el resto terminó siendo sólo experiencia y aprendizaje. Aunque lo malo es cuando te toca alguien sin ser nadie, quien lo sentiste tan fuerte y como el correcto, pero que te llega a doler 10 veces más por no concretar nada y te cuesta demasiado despegarte de la idea, aquella esperanza de volver y lograrlo. Pero se puede, en verdad se puede dejar de pensar, sentir, amar a aquella persona especial y volver a empezar, volver a creer en alguien más (tal vez).
Luego de un tiempo, por supuesto, y después de pasar por esa etapa de "ya no quiero nada con nadie" te volvés un poco más abierto, tranquilo y sabio. Preparado, pero con calma. Sin rencores pero cauteloso. Y en esa etapa estoy yo ahora. Siento que puedo amar devuelta, sólo que no tengo a quien... Siento que no podría cargar más cosas del pasado, teniendo ésta liviandad de ser hoy yo nada más y no ser aquel yo que espera a alguien que se fué hace mucho. Me, Myself & I como dicen. Y no es una necesidad, no es que no puedo estar en soledad. Sino que simplemente siento que tengo aún para dar, pese a todo. Creo que esa es mí esencia, que a veces siento que me quedo con las manos vacías, que no puedo dar más nada. Pero me doy cuenta que, con voluntad y tiempo, esas manos se vuelven a llenar. Ese corazón vuelve a la tranquilidad y la mente vuelve a enfocarse en otras cosas que antes no se podía. Y que si bien estoy en unos días bastante movidos, creo que podría tener tiempo para alguien más, si en verdad me importase lo suficiente como para darle ese espacio e interés merecido.
Pero que me sienta una persona lista, no significa que haya alguien o que vaya a haberlo. O al menos no pronto, por lo que percibo... A veces me pregunto eso, si en verdad llegará la persona indicada. La que en verdad venga y se quede, y no que sólo se cruce en mí camino para seguir con una repetitiva dolencia y lección. Es que ya no quiero aprender más, sólo quiero rendir el examen. Aquella prueba para la que tanto me preparé, aquella que me aprueben, que me digan que sí puedo estar con alguien para siempre. Porque creo en eso, en el para siempre por más tonto y cursi que parezca. Creo en el Amor, la fidelidad, porque yo lo soy. Porque creo en mí, mas no en alguien más. Pero me gustaría que venga alguien a decirme que me equivoco, que sí existe alguien en quien confiar y amar sin dudar, sin preguntar ni exigir. Alguien como yo. Alguien que me dé respuestas sin preguntarlas, que me dé calma en vez de excusas. Y yo darlo por igual. Que me dé todo lo que yo le puedo dar. Ni más ni menos. Igual, parejos. Exactos, justos. Gemelos del sentir y el expresar. Sin miedos, sin límites. Sólo constancia y lealtad.
En fin, corto texto para expresar aquella "disponibilidad" pero no por desesperación. Éste no es como chat de citas y apps de encuentros. Sino que se trata del transfondo: El haber sobrellevado tanto, por tanto tiempo, y saber que hoy estoy bien. Que algo que creía no superar, lo supe hacer. Y simplemente para soltar, en éstos textos, un poco de éste cariño que tengo para futuro a pesar de haber tenido un cariño rebotado en el pasado (varios, en realidad). Es el ahora poder decir que estoy conforme con lo que pasó, para continuar con algo que podría pasar y de manera sana, sin secuelas ni circunstancias. El ya poder pensar que podría llegar alguien a mí vida y yo podría tomarla sin expectativas ni traumas por las malas experiencias. Nada. Simplemente, volver a amar... Creo que la ventaja del dejar de estar con alguien y por alguien es sólo eso: que de la dramaturgia del desamor, venga, proceda el arte de tal, para obrar un nuevo amor. Volver a experimentar algo tan lindo, dramático, trágico pero bello al final. Es como lanzarse con paracaídas. Un deporte extremo que, como el amor, no es algo de todos los días. Es algo único, inigualable y casi irrepetible. Que te dará miles de sensaciones y que sólo podés volver a revivirlas muy de vez en cuando. O cada tanto pero de manera diferente. Y para mí eso es lo único bueno de culminar una relación con alguien, aquél simple hecho de volverlo a vivir todo devuelta pero con alguien más y sentirlo todo otra vez así de intenso, casi como la primera vez.