Ojalá me toque alguien que sí sienta lo mismo y lo demuestre.
Ojalá me toque alguien que, sin preguntar, me dé respuestas.
Ojalá me toque alguien con la mayor sinceridad, que no cuente con medios ajenos.
Ojalá me toque alguien decidido, no que se deje influenciar por otras personas.
Ojalá me toque alguien directo, sin vueltas ni esperas, mucho menos miedos.
Ojalá me toque alguien que no meta a gente que no tiene nada que ver en nuestros asuntos.
Ojalá me toque alguien que no tenga la habilidad de arruinarlo todo cuando mejor se está.
En fin, ojalá me toque alguien como... ¿yo? Tal vez eso estoy pidiendo.
Pero ojalá no me toque alguien como él.
Del Amor al Odio hay unos pocos pasos. Ir por ese camino del rencor no quiero, nunca quise y traté de evitarlo con el tiempo. Me ganó un par de veces, pero siempre procuré salir de esa oscuridad. Procuré estar bien, sin importar lo malo que pasara, hiciera, dijera él... Mí enojo era temporal. Pero nunca ví que haya colaborado también, así que (a veces) no me quedaba de otra que desilucionarme de sú persona y diluir éste cariño cada vez más. Y cada vez verlo con menos ojos de amor. Pero quizás sea bueno, dentro de un punto, para dejar hoy de pensar maravillas sobre él y decirme a mí, confirmarme, que él no es para mí. Y que siempre será alguien que no crece, que no quiere cambiar. Alguien que seguirá siendo el mismo y que yo no puedo (ni debo) hacer algo al respecto por más amor que le tenga... A veces sentía que me pateaba, que me alejaba más de sú vida, incluso ahora ni siquiera estando yo en ella. Y tal vez ésto ayude, cada decepción, al resignarme lo suficiente para no-estar-en-paz con él. Tampoco en guerra, como lo estuve antes. Sino ni siquiera estarlo, y dejar de tenerlo en cuenta como lo mejor que me pasó en la vida. Porque si fuera así, aún estaría presente. Y claramente no lo está y no quiero "tener" a alguien que ya no existe. Que dejé ir de un modo y se convirtió en otro, en uno peor (a mí parecer).
Ya no lo odio. No escribo ésto con bronca, sólo con tristeza y ahora desición. Porque ahora sólo me decepciono y continúo con la vida, resignándome, sacándole lo bueno a todo... Recuerdo que una vez me dijo eso, que siempre le veía el lado bueno a las cosas. Es que sí, creo que el optimismo es un talento que pocos tienen. Y otros quizás no tenemos talento, pero sí una distinta percepción de las cosas, obligada (porque no te queda de otra). Creo también en los distintos caminos, opciones, en quedarte tropezando siempre con la misma piedra ó aprender a esquivarla ó directamente cambiar de camino. Como aquél camino hacia el budismo que trato de seguir, donde los elementos son actuar por el bien, pensar bien y decir el bien. Obviamente, con otras palabras. Palabras más bonitas. Pero yo ya no puedo tratarlo bien, recordarlo bien ni decir cosas lindas sobre él, lastimosamente, porque cada vez abro más los ojos y cierro más el corazón. Se me desmoronó de a poco la imagen que tenía de él, rebajándola, rebocándola por la que tuvo año tras año. - Y sí, no todos somos perfectos. Yo también habré hecho cosas que no le agradacen seguro, pero yo al menos preguntaba si no le agradaban (si es que yo dudaba acerca de ellas, porque había cosas que sí me daba cuenta que le chocaban y las dejaba de hacer automáticamente, sin cuestionar). Todo era por el bien, el bien común. Traté en verdad de hacer bien las cosas. Procuré leer entre líneas para entenderlo, en serio lo intenté. En cambio él hizo cosas que yo sí le dije que no me agradaban, y las hizo igual. En fin, no soy quien para cambiar a nadie. Entonces sólo te queda cambiar vos: O sea, ¿seguís siendo tolerante, aguantándote todo por amor? ¿ó decidís irte y dejarlo con sus modos? - Preferí irme. No cambió él. Cambié yo, lo dejé, me adapté a lo que quería: Nada conmigo ni sobre mí. Y yo soy creyente de que uno cambia por quien quiere, que uno mejora por quien ama. Pero después entendés y te dás cuenta, tras el resultado y el paso del tiempo, de quién amó verdaderamente a quien.
No escribo ésto con bronca, sino con tristeza. Una tristeza que no tenía, que hoy resurgió tras una pequeña situación reciente, relacionado á-. Una tristeza pero hacia mí también, por escribir ahora con otras palabras, unas diferentes a las redactadas hace unos días. Palabras del ayer que hoy no puedo sostener. Aquellas reafirmando que no tenía nada que reclamarle ya, que quería terminar bien las cosas si tendría la oportunidad. Pero ahora no puedo, porque tuvo el "atrevimiento de estropearlo" todo cuando mejor yo estaba. Con aquel poder de detectar que cuanto más quiero olvidar lo malo, más me lo recuerda. Pero siempre lo dije: No importa lo que te digan y hagan, sino cómo te lo tomes. Pero ahora me veo más como un "hagan lo que digo y no lo que hago", porque pese a ese consejo que le dí, no puedo yo seguirlo ya. Quizás porque lo amé tanto. Quizás eso hace que me afecte todo el doble, sólo por ser él. No lo sé, pero me mantengo firme ahora, sabiendo que algún día me dejará de molestar todo. Y sabré yo también no meterme donde no me llaman, y dejar al fin de intentar hacer el bien para estar bien con todos. Aunque tampoco lo contrario y hacer el mal, no. Sino directamente hacer nada. Desaparecer como corresponde, finalmente.
Durante muchos años, y sí que fueron varios, leí una pequeña oración con un gran significado: A veces, el Amor no alcanza... Me puse a sacar cuentas hace unos días, en cuanto comenzó éste nuevo y último mes del 2025. Dándome cuenta que desde hace 3 años sentí tan más grande cariño por él. Desde fines del 2022 que mantuve vigente éste buen-sentir. Un sentir que sólo él despertó y, drásticamente, él mismo lo estuvo ahogando. Un amor tan grande que me hizo sentir como en casa, en comodidad y libertad. Sólo para terminar pasando a ser un espacio donde no encajaba, donde ya no tenía motivos para estar ni nada para hacer. - Y sí, a veces el amor no alcanza. Nunca supe lo que él en verdad quiso, quería ni ahora qué quiere. Pero, evidentemente, mí cariño no estuvo nunca en sú lista. Y ojalá haya encontrado sú camino ya ó lo encuentre pronto, así como yo ya encontré el mío ahora, sin él.