Hoy perdí un pedacito de mí. Después de tantos perdidos, hace mucho tiempo, hoy me tocó nuevamente perder algo que me complementaba. Aquella razón de ser. No de existir, sino de sentir. Aquella razón de valer. No de vivir, sino de demostrar el por qué es lindo el estar vivo. Hoy perdí un pedacito de lo más bonito que tuve durante todos éstos años. Hoy se me desprendió una partecita de mí, después de casi 6 años, y sin entender el por qué.
Malí. Te había puesto Mali, por Malinois. Tenías esa particularidad de tener tu hociquito oscuro a comparación de tu amarronado cuerpecito. Eras mí bebé, mí pequeñita. Mí batatita, mí morcillita. Eras la más pequeña de todas, pero tan fuerte como tú padre y resiliente como tú madre. Sin embargo, ésta vez no pudiste lograrlo y obviamente fué mí culpa. Culpa de la cual ya no puedo pensar, no quiero, porque es tarde. Inútil el castigo por no lograr percibir las señales a tiempo, para accionar con anterioridad. Lo lamento mucho. Duele mucho. En verdad lamento haberte hecho pasar por todo eso.
Malí. Decidí ponerte así tras el Mundial, por descubrir éste país de África. Y como tus hermanas aún no tenían nombre (porque fuíste la primera y la única "bautizada"), decidí agregarle la tilde, acentuar distinto tu nombre. Aprovechando la semejanza, sólo que una grave y la otra aguda. Logrando por temática el darle a las demás los suyos al fin: Gambia, Burkina y Namibia. Pero, como es de costumbre en la familia, era más común darles apodos y llamarlas de otros modos, cariñosamente: Ojitos ó Bardito, Orejitas y Clarita. Pero vos siempre fuíste, sos y serás mí bebé, mí pequeñita. Hociquito negro como te decía tú bisabuelo. Eras la única a quien él diferenciaba.
Malí. Perdón por todo lo mal-hecho y lo no-logrado. Espero que en tú otra vida sepan cuidarte, tratarte, mimarte y darte todo lo que no supe darte en ésta. Espero que te sirvan las ofrendas dadas. Ofrendas que mís antecesores supieron inculcalme, el hecho de dejar ciertos elementos que tuviste y te sirvieron. Ofrendas para que tengas y te sirvan, te alcancen y te sobren en la otra vida: Alimentos, Salud y Libertad. Y no olvides el Amor...
Malí, te voy a extrañar muchísimo, te voy a recordar siempre. Gracias por todo el cariño brindado, aquél genuino que no pide mucho más que comida, agua, calor/frescor, resguardo y mimos. Gracias por recibirme cada vez que volvía de entrenar, tirándote de espalda como tu hermana te enseñó. Recuerdo que dejaste de pararte sobre el costado izquierdo de la puerta por eso. Lamento mucho que ahora tú hermana esté sola en ésto, que no jugueteen ya para luego correr al fondo y esperar pacientemente la cena. Pero ella es fuerte, no como su abue. No como yo.
Malí. Espero que te hayas encontrado con tú hermanita, aquella que no pudimos tener. Y espero que, luego de tú transición, logres encontrar una vida digna, una buena nueva oportunidad de estar en éste maravilloso mundo, pese a sus contras... Creo que a veces lo malo supera lo bueno, pero hay cosas lindas que hacen que valga el estar respirando acá. Valores, tesoros como vos. Y gracias por eso, por hacer que todo éste tiempo no haya sido tan malo como lo percibí. - Ahora, de nuevo, tocará ver lo lindo en éste caos. Caos emocional. Opacarlo con cada detalle. Cada flor, cada ave, cada insecto, otra vez. Consolarme con cada can que me cruzo, que se acerca, que me anima porque sabe, lo siente, me siente mal. Y perderme en la ternura, en la lindura otra vez porque ya me hundí demasiado hoy en lo horroroso de la vida y la muerte. Me ahogué en la culpa por la irresponsabilidad y hacerte padecer, sin darme cuenta, lo que te llevó al irte. Lamento todo lo sucedido y ruego que no hayas sufrido tanto, que te haya costado muy poco encontrar ese alivio. Que no creas que te abandoné, sino que traté de que alguien te mejor-tratara para sanarte. Y duele mucho que no haya funcionado.
Malí-Malí. Bendito el día en que llegaste, aquella mañana del 11 de Junio del 2020 con tús hermanas. Creciste, jugaste, comiste, peleaste, renegaste, mostrándome tús dientes cuando te retaba, ladrándole a tús hermanas cuando no te daban espacio en la cama, llorando cuando me iba. Lo eras todo en algo tan pequeño. Y lamento no poder seguir disfrutándote, en serio lo lamento mucho. Pero viviste, comiste y disfrutaste lo que te daba, los momentos que pasabas con tús hermanas y tú mami. Incluso conociste a la familia completa en éstas vacaciones. Comiste la mejor carne, carne que jamás te habría dado si no fuera por la parrillada que pidieron... Te estabas despidiendo y no me había dado cuenta. Pero trataré de quedarme con eso, lo disfrutado al final. Y espero que vos también te quedes con aquello, lo lindo de la vida pese a lo triste de la muerte.
Malí. Espero que me esperes. Espero que cuando me vaya, me recibas. Como todos los demás... Espero encontrarte sentada con la cabeza arriba, como solías hacerlo. Para darte besitos en el cuello y en ese pechito inflado de orgullo. Para que vuelvas a ser esa cachorrita a quien le daba también besitos en la frente, entre esos ojitos marrones cálidos, como aquel amor tuyo. - Hoy te despedimos con tus 3 hermanas, junto a tu mamá. Estuvieron ellas conmigo, ayudándome a dejarte ir. Sin embargo, creo que toda la vida que me queda, diré que ustedes (hermanas) son 4. Siempre serán mís 4 pequeñitas, eternamente juntas aquí, en mí.