A 7 días de que cumpla los magestuosos 35 años.
Hoy es 17 de Febrero, año nuevo chino. Año del caballo de fuego. Que, según el calendario lunar chino, simboliza el movimiento, la independencia, impulsa la acción del crecimiento acelerado y la ambición. Es decir, muchos cambios pero que no vienen solos. Puesto a que es una combinación entre la abundancia y lo que hacés para adquirir tal. No esperar sentado a que llegue sólo, el quedarse quieto, sino lograr el movimiento, la iniciativa para combinar tú propia energía con la del universo, y lograrse sincronizar, el alcanzar lo que uno se propone. En fin, un año nuevo de oportunidades.
No tengo mucho interés con la cultura china, más soy de la japonesa. Se me hace que son personas más tranquilas, humildes en cuanto a intererés. Sinceramente, veo a los chinos como personas más materialistas, que buscan la abundancia en otro sentido, la riqueza desde otro aspecto. Caso contrario a los japoneses, que si bien (tal vez) usan los mismos términos en ciertas situaciones, el signifcado es otro. Pero bueno, Japón recibió 2 bombas nucleares, ¿a quién no le removería la mentalidad para cambiar el corazón? Fué gente que empezó de cero, recomenzó de abajo, porque no tenía de otra. Fué desmoronarse para volverse a levantar. Quizás por eso me atrae más sú pensamiento, aparte del milenario Sintoísmo... Quizás yo también necesité 2 bombas éste año para cambiar, para no sentir el dolor como algo que te estanca sino que te impulsa, para dejar de interesarme en cosas que antes tenía más en cuenta, soltar más, dejarlo casi todo. No lo sé, me siento diferente. Pero diferente bien, aunque confuso. Porque siempre tengo ésta cuestión de analizar todo, especialmente en mí.
No creo en la terapia, nunca me gustó. La terapia es para gente que no quiere verse, no quiere analizarse. Quienes no quieren autocuestionarse, hacerse esas preguntas incómodas del por qué, para qué. O simplemente para la gente que no tiene tiempo para hacérselas, ó no quieren sanar sencillamente. Aunque también hay quienes no creen que tengan algo por sanar, porque es más fácil echarle la culpa a los demás y al destino... No creo en la terapia pero la respeto. Quien la necesite, que vaya. Mí viejo fué a terapia, mí hermana también. A mí me obligaron de peque y por suerte dejé. A partir de ahí, procuré sanarme por mí cuenta. Y aún lo hago. Creo que bastante bien, no lo sé. Lo intento. Ser eficiente para mí porque soy yo quien me tengo, nadie más. Siempre fué así, siempre fuí así. Y últimamente estuve hablando mucho conmigo, así como escribí ayer, para entender el por qué de tantas cosas. ¿Por qué estoy cambiando? ¿En verdad estoy cambiando ó estoy muriendo? Me siento con una relajación que no sentía hace mucho. Sentí que me estaba dejando estar, pero empecé a pensar que quizás no es que me estoy tirando al abandono como redacté ayer, sino que me estoy tomando las cosas con más calma. Disfrutando más, tragando más, prohibiéndome menos. Tomando más, relajándome más, preocupándome tenue. Porque, de hecho, sigo entrenando. Lo poco que puedo, lo sigo aprovechando: Gimnasio + Bici. Aunque lo segundo es más un paseo, un paseo que disfruto mucho pese al camino horrible que dejaron en cierto sector por la futura autopista. Y en el gimnasio no tengo el incentivo de antes, pero ahí estoy haciendo poco pero pesado, logrando nuevos records en cantidad de kilos levantados.
Quizás estoy perdiendo interés para darle espacio a otro objetivo, aunque no lo creo. Tal vez ese propósito de antes no es el mismo que el de ahora pero sí el lugar donde efectuar otro nuevo propósito, uno disminuído. Básicamente, es cambiar el objetivo y el modo, pero no donde se logre. No lo sé, quizás no quiero el cuerpo que quería antes porque sé que no voy a poder, me rendí. Pero de seguro no quiero el cuerpo de ahora ni tampoco tiraría todo lo poco logrado a la basura. No podría dejar el gimnasio, eso seguro. Así que voy, aún sigo y prosigo aunque no me decido. Porque en realidad no tengo mucho para elegir. Porque en realidad nunca busqué otras opciones. Porque en realidad no tengo ganas de buscar otras alternativas. Siento que no estoy haciendo lo correcto pero tampoco lo estoy haciendo mal. Como describí el momento ayer: Estoy en el medio. Pero ese gris lo estoy disfrutando, parece. Aquél juego de la incertidumbre no me está interesando del todo, sino en parte. Lo suficiente como para escribir ahora sobre tal, pero no tanto como para agobiarme.
A 7 días de dejar de tener 3 + 4. El siete es un lindo número. Mí padre, una vez me dijo, que sú padre tenía el 7 como de la suerte. El triple 7 para ser exactos. Y hoy es 17, un número que a mí padre le agrada mucho... Yo aún no tengo mí número definido, mas son varios los ejemplares. No tengo afán con la numerología, no la entiendo porque no la estudié. Sin embargo, me llama mucho la atención cuando ciertos dígitos se presentan a modo de coincidir, como hoy. Hoy con luna nueva, cerrando un ciclo y comenzando otro para los chinos. Y para mí no sé... Sigo con la cuenta regresiva, y quién sabe qué pasará. Quizás no pase nada ó quizás pase todo. ¿Quién me dirá? Yo sólo sé que tengo una especie de tranquilidad. No sé exactamente cómo ni por qué, pero sentí que después de tanto pasado éstos últimos meses, me siento como una persona inerte. Pero quizás me estoy confundiendo. Quizás no es que no siento, sino que sentí todo en cada momento que quedé sin ganas de sentir. Pero en el sentido de que sentí todo lo que tenía que sentir en sú debido tiempo, lo dolido lo demostré, lo liberé, lo solté, me lo saqué y por eso no tengo pendientes ahora. Quizás estoy confundiendo inercia con paz. No lo sé, repito, es todo muy raro. Pero raro agradable. Porque si bien no estoy haciendo las cosas que debería estar haciendo ni continúo con todo lo que estaba haciendo antes, no me siento mal. Ya no siento presión. Sólo sigo, fluyo. Siempre traté de hacerlo pero nunca me salió del todo, porque terminaba sintíéndome un poco mal y con algo de presión. Sin embargo, esa presión se fué ó se está yendo. O quizás yo me estoy yendo. Tal vez sólo me dí cuenta que ya no tengo tiempo, que todo lo que pude en 1 año y no alcancé, no lo puedo hacer en una semana... ¿O sí?
7 días para cumplir los 35. Y no espero saludos de nadie. No como antes, de cierta gente especial... Es otro peso menos, otro desinterés en la lista. Porque el que quiere estar, lo está. Quien quiera acompañar que venga, que camine a la par, ni adelante ni atrás. Porque uno no puede obligar a nadie a quedarse, permanecer, por más que quiera. Uno no puede estar rogándole a nadie, así como yo no permitiría que me rueguen. Gracias a lo vivido éstos últimos años, lo supe concretar... Creo que la gratitud que siento ahora por no preguntar por nadie, no preocuparme por nadie ni prepararme, salir a las corridas a comprar algo especial por una fecha especial, no me la quita nadie, sólo yo. Sólo yo cuando decida en verdad querer, amar a alguien y demostrarlo otra vez. Pero no sé si eso en verdad pasará, volverá, volveré. ¿Volveré a amar a alguien alguna vez? ¿Volveré a desear a una persona para el resto de mí vida si es que he de vivir? No creo poder volver a amar, no como la última vez. Fué una locura haber amado tanto a alguien que no sintió lo mismo. Tanto que me pongo a pensar lo cuánto amaría a alguien que sí me amase, que me correspondiera. Me parecería algo explosivo. Sin embargo, no creo poder pasar por esa experiencia nuevamente. No porque no quiera o no pueda, sino porque no creo tener otra oportunidad como tal. Sólo la pienso, como suposición, extraña idea pero no como deseo. Porque ese yo creo que ya no existe. Creo que se fué con la última persona a quien tanto amé. Con aquella persona que no sé si lo amarán como yo. Si ya lo amaron, si ya amó. O siquiera encontró a alguien de interés. O si, en términos generales, encontró lo que tanto buscaba, así como yo la paz... En fin, en el gimnasio donde voy, hay alguien que se interesa en mí y lo demuestra. Pero la esquivo, aunque ya sabe mí nombre y me llama por tal. Es interesante el echo de que alguien se preocupe por mí, que me pregunte cómo estoy. Me resulta raro pero lo aprecio mucho, viéndolo desde sú lado. Pero viéndolo desde el mío es como si "me diera igual". Porque no soy una persona media, no tengo agujeros que rellenar, no tengo vacíos que tapar. Soy una persona completa. Y, como escribí antes, quien quiera estar que esté, y que sino que siga sú camino. Y no sé qué camino tomará ésta persona. Lo único que sé es que ahí está. Y supongo que la vida me dirá, dentro de poco, si seguirá estando. Si se irá también, si perderá el interés en mí ó si yo me interesaré en tal y si tengo que hacer algo con respecto a- Mientras tanto, no me preocupo, más procuro por mí.
Me enfoco en el hoy, en el ahora. No en lo vivido ni en el pasado, no en los rencores sino en lo lindo que tengo ahora gracias a esos daños. Aquella visión de apreciar las cosas más aún que antes, vivirlas y revivirlas. Apreciarlas como nadie. Aquellas cosas que siempre están y pocos notan, que algunos en verdad tienen en cuenta. Como el cariño de aquellos con quienes compartís la casa cada día, o como el cielo, la magia del sol combinando con las nubes, el viento, las estrellas luego, las pequeñas flores que un día se abren repentinamente y que, tras un parpadeo, ya no están. Se secan, caen. Y el ciclo vuelve a comenzar... Te morís un ratito y volvés a vivir. Pero renegás menos, apreciás más. Recordás menos lo malo y tenés presente más lo bueno. Vés lo lindo, lo positivo. Como la pérdida de agua acá en la calle, que lastimosamente se despilfarra un tanto de H2O por éstos tipos que no saben arreglar la cañería como se debe. Pero si no fuera por esa pérdida, yo no disfrutaría de las aves tomando dicha agua, bañándose a la par. Ni podría ver a mí hija chapoteando con sus patotas en aquellas salidas nocturas, jadeando de felicidad en la calle donde ya no abundan motos ni bestias en autos. Que si no fuera por la inseguridad del barrio, yo no tendría cámaras, aquellas cámaras que me habilitan a ver a los pájaros más de cerca sin que se asusten, el ver a mís nietas correteándose, y apreciar los rayos, relámpagos, escuchar los truenos en cada tormenta que se aproxima, ni grabaría el sonido de los grillos, los sapos y las ranas. Y ésto no significa que nada importe, sino que moleste menos. Especialmente las cosas que ya no podemos controlar. Y con eso me quedo porque lo otro no lo puedo cambiar, ván a seguir trabajando mal y robando igual. Pero lo otro, lo que derivó dé- sí lo puedo disfrutar cada día que despierto, vivo, hasta la noche en donde muero un ratito para volver a vivir al día siguiente.
El año del caballo de fuego no sé qué me traerá y si es que me trae algo... Nuestro año ya empezó, pero Enero y Febrero son mís meses de prueba. Mí verdadero año comienza en Marzo casi, después de cumplir años. Unos años que espero cumplir para seguir viviendo, porque no hay nada más lindo que recibir como regalo el hecho de tener un año más hecho y otro por realizar... Ojalá se me dé, ojalá para bien. Ya no quiero aprender más lecciones, aunque creo que ya me las aprendí todas. Sólo quiero vivir en paz. - La gente siempre se hace la misma pregunta estúpida de "¿sos felíz?". A mí nunca me la preguntaron, pero si lo hicieran, les respondería que no se trata de ser ó no felíz. Se trata de estarlo. La felicidad no es un camino, es un estado. Es como estar triste. Y los estados, claramente, son temporales (sino no serían llamados "estado") y que por algo pasan, porque no podrías tener uno sin el otro, aquél equilibrio... La felicidad, el estar felíz, viene de uno y de lo que hacés con lo que viene del otro. Lo mismo la tristeza. Y hay que permitirse estar triste, tener días tristes, desganados, andar en modo automático y sin incentivo ó cancelativos a todo, para saber lo que en verdad es estar felíz, sú sentir y significado. Así como yo hoy, ahora, después de todo yo me siento bien, con un toque de rareza pero bien. Porque no logro definir cómo estoy, cómo me siento. Pero mal seguro que no. Es que quizás no me estoy comprendiendo, quizás no me estoy haciendo las preguntas correctas, quizás es una rareza que no me molesta y por eso no la cuestiono lo suficiente. Lo único que sé es que estoy diferente, que me gustaría saber por qué pero tampoco es algo que me quite el sueño... En fin, 17. A 7 del 24. Que, con suerte, cuando los cumpla (si es que los cumplo) sabré qué me deparará con todo ésto. Mientras tanto, a seguir disfrutando los días (con 34) que me quedan.