Mí padre, cuando era peque, me contaba pequeñas historias para dormir. Pero tenía la capacidad de improvisarlas en vez de leerlas... Recuerdo que, de grande, una vez me dijo que siempre trataba de que terminen bien dichas historias. Como todo cuento, con aquél final felíz. Y creo que por eso suelo ser bastante positiva cuando algo termina.
Vengo un poco melancohólica últimamente. Demasiado tiempo para pensar, tal vez, recordar más ciertas cosas puesto a que me sobran las noches: No estoy entrenando. Estoy en una especie de transición para el nuevo hábito. Desprendiéndome mental y físicamente del gimnasio a donde fuí por 3 años. Recrear un «fade-out» emocional, desvanecerle el cariño a ese sitio para no "enloquecer" en el nuevo. Es que siento que es tan pesado como mudarse, pero sin dejar tantas cosas ni llevarte otras... Recuerdo todos los departamentos, las casas donde vivimos. Todas se quedaron con un pedacito mío (lo siento por los posteriores dueños). Desde aquel edificio donde, obvio, estuve de bebé y crecí e hice todo ahí, como mís primeros garabatos en la pared. Hasta el otro depto donde lo dí todo también en aquellas paredes, dibujando y pintando a mano los pokemones que más me gustaban. - El 3er edificio no se llevó mucha inspiración de mí parte, pero fué un lindo departamento y tengo gratos/caóticos recuerdos. Desde la partida de mí madre, el S11, hasta el 21D, el trueque, los patacones y leqops, entre otros detalles más particulares y personales. Y, finalmente, el PH. Ese se quedó con todo lo demás. Viví ahí hasta que me vine acá. Tuve a mís primeros críos de 6 aletas y también 4 patas, de hecho. Aún ahí vive mí padre y es increíble cómo pasa el tiempo y todo lo que pasa en el transcurso de tal... El arte de recordar y lograr abrir los ojos me lleva a eso: Que parece todo igual, por ésta esencia propia que permanece y por los quehaceres del día a día elaborados casi de manera automática. Hasta que parás, cortás un poquito esa rutina ó la cambiás un tanto, y te dás cuenta que está todo tan distinto que podés enumerar los qué y los por qué.
Por cosas de la vida, por la tarde de éste Miércoles, se me pegó la introducción de un CD de Eminem en colaboración. Y me tuve que instalar el Winamp para escucharlo en la PC. - Recordé que ese disco escuchaba mucho en mí primera etapa de gimnasio, cuando jóven. Cuando no sabía las ridiculeses que rimaba. Pero recuerdo que esos raps me daban mucha inspiración, en cierta forma... Me entrenaba un fisicoculturista y lamento ser tan jóven e idiota. Me hubiese gustado no abandonarlo en 2 ó 3 ocasiones. No recuerdo las etapas ni cuántas estuve ahí. Sólo sé que me habría encantado tener más ímpetu, decisión, el haber ido más tiempo, construir en aquél entonces lo que estuve intentando construir ahora, de grande, con mala alimentación, menos tiempo y sin la magia de las hormonas al ser menor de 20. En fin, luego de escuchar el CD casi completo, mientras lograba encontrar unos archivos por subir, terminé con otro tema en la cabeza: Por la noche del mismo Miércoles, casi Jueves en realidad, se me pegó «Angels Forever» cantada por Lana Del Rey. Así que, mientras subía y enviaba esos archivos tipo 00 ó 1am ya (sí) por correo, me dipuse a buscar tal unreleased por YouTube. Aunque tenía pensado más poder encontrarla por SoundCloud pero no lo hice, me quedé en YT. La cosa es que me aparece, entre mís suscripciones, que P!nk había subido algo. Pero cuando entro, me encuentro el maravilloso tema de «Cover Me In SunShine» y retomé el sentir.
El mal-buen sentir que venía arrastrando de la noche anterior, de que una de mís pequeñitas ya no estaba. Que, cuando se fué, le rogué que me dé la calma para que todo dolor se vaya. De ahí deriva el buen sentir, aquella fé de que todo iba a pasar y yo iba a volver a ser y estar, aún sin ella. Como los cuentos de papá... Pese a que ayer se me vino esa sensación, sú recuerdo y mí lamento (no sé por qué), decidí continuar. Quizás en verdad tengo las noches más largas, I've got so much time to kill. - Menos cosas por distraerme y más por sentir. Sentir algo que callé porque no quería sentirlo, porque no tuve tiempo ni ganas, tampoco quería tenerlo. Preferí guardarlo todo y seguir como si nada. Quería ese tiempo para otras cosas: Iba al gimnasio, hacía lo mío y me iba. Dolían las noches, sú hermanita no me recibía como antes (ella también tuvo sú bajón por Malí), pero había muchos caracoles que aparecían en la entrada de casa y yo lograba reponerme con la presencia de tales para acompañar con mí bienestar a rebajar ese malestar de Gambia. Quería seguir como si la vida siguiese igual. Es que es así, la vida siguió, el mundo siguió girando y los ciclos continuaron siendo parte universal. La vida de ella se apagó y no pude hacer nada al respecto. Así que sólo me quedó sacudirme la amargura y continuar nuevamente. Como ahora, otra vez, retomar aquel silencio con el que me suelo armar cada vez que pasa algo doloroso.
From a distance, all these mountains are just some tiny hills. Wildflowers, they keep living while they're just standing still...
Still. Aún sigo estancada, en el medio. Pero no en medio de indecisiones, no. No se trata de que no sé qué hacer. Sino que estoy en pleno proceso, entre la escala de grises de lo que dejé de hacer y lo que voy a hacer. Es que no quiero el ayer, pese a ciertas nostalgias, no lo quiero devuelta. Tampoco el futuro, el cual desconozco, no quiero que llegue pronto sin yo antes estar lista. Quiero prepararme bien, encargarme del hoy, ésta semana, con lo tanto que tengo que hacer y reemplazar en sú totalidad a lo que quiero dejar de hacer, pensar y sentir. Dejarlo para no arrastrarlo a aquél nuevo comienzo que estoy tratando de efectuar y así lograr una tranquilidad más estable, más duradera. Alcanzar esa paz que tanto anhelo y que estoy logrando construír de hace meses, poco a poco... Las cosas están cambiando, estuvieron cambiando. Por cosas de la vida y por cuenta propia. Y no me cuesta tanto las de mí parte. El adaptarme a éstos movimientos no me afecta. Aunque los improvisados por el destino sí, pero trato de sobrellevarlos, aceptarlos. Y, de hecho, me pongo a pensar que podría estar peor: Éstos cambios, en otras épocas, me hubiesen sido fatales. Mí anterior yo no hubiese podido con todo. Hoy tengo una sensación extraña de que no me importa si lograré llegar a hacer todo lo propuesto y alcanzar todo lo querido, pero eso no significa que no lo haga y que me desligue de todo quehacer. Ya lo escribí antes, no se trata de tirarme al abandono. Se trata de tomarme las cosas con calma. Y me es bueno saber que sigo en esa posición y no peor. Pensé que, en el fondo de mí cabeza, me había quedado con aquella corazonada de los 34 y, por ende, no esperaba nada y me daba igual todo. Pero no, debe ser aún aquella extraña y linda sensación que surgió sola, aquel hecho de no vivir obligándome. Adaptarme a aquello de fluír. Aquella liviandad rara que bien me sienta pese a que mí razonable yo, planificador, pretende que debería de sentir algo cuestionable con todo ésto alterándose, pero no. No estoy pudiendo ó no estoy queriendo cuestionarme tal rareza, porque se siente bien...
Siempre, renegando, le decía a mí papá que odiaba sentir tanto. Y él siempre me decía que era mejor sentir a que no sentir nada. Que si siento es porque estoy bien, normal. Que soy persona, soy humano. Que lo malo sería que nada me mueva ni me conmueva. Obviamente con otras palabras, pero la idea era la misma que hoy estoy redactando. Y sinceramente, prefiero ser la psicópata que él no quiere que sea a que ser sensible y empática, para sentir absolutamente la nada misma y dejar de pensar, plantearme ciertas cuestiones... ¿Lo estaré logrando ahora? ¿Me estaré transformando en lo que tanto detestó y yo de grande terminé detestando (persona insensible) pero sabía que me serviría más para ser? Siento que dejé de usar tanto el corazón y que estoy usando más la cabeza. Que estoy dejando pasar las cosas que me pesan, como la tristeza, la espera, la presión, la angustia y tratando de disfrutar más del hoy. Como si me estuviese vaciando de responsabilidades afectivas, filtrando, y dejando que la materia gris haga mejor lo suyo. Quizás por eso me despedí de aquél gimnasio que tanto soportó de mí. Logrando al fin querer irme a otro que, quizás, una nueva faceta mía aguantará (y espero que una mejor). Porque si mí decisión hubiese sido con el corazón, en realidad no habría existido tal auto-propuesta de dejarlo y me hubiese quedado eternamente en el mismo lugar.
I've been missing yesterday. But what if there's a better place?
El arte de recordar, al escuchar éste tema, me llevó a escuchar otros: Mientras seguía cargando archivos y olvidando lo malo sobre mí pequeñita para quedarme con lo lindo, me dispuse a reproducir una vieja playlist a raíz del tema anterior que nunca encontré (bueno, no la versión que yo quería de forever angels). Así que, entre tantos temas, encontré varios mash-ups que recuerdo que me agradaban bastante. A mí parecer, estaban bien elaborados, yo los disfrutaba y canalizaba mí dolor e ira con ellos. Y es una locura total el hecho de, a penas reproducirlos, empezar a revolver todo de aquellos tiempos. Era increíble situarme 2, 3 años atrás: Lo que hacía, a qué hora, cómo se veía, cómo me vestía, qué zapatillas usaba, hasta lo que comía, tomaba, los olores que había en donde iba, los aromas de los lugares por donde pasaba, los perfumes, los vientos, el Sol, la Luna, las estrellas, las lluvias como las de ahora, todo. Cada detalle volvió, hasta dónde y qué compraba para desayunar cuando volvía de entrenar... Pero, por cosas de la vida, me quedé con «Say Yes To Heaven» de Lanita. Tema que considero el 1° que "dediqué", claro, de manera indirecta (lo más "directo" que llegué fué enviándole uno de Aurora). - I've got my eye on you, me dá mucha melancolía. Recuerdo aquél sentir, recordé hasta la foto que publiqué con tal tema. Recordé que era un perrito a un costado de la ruta, en pleno amanacer, mientras yo me dirigía al lugar donde trotaba. Tenía el vago recuerdo de que era en Febrero. Así que, como las noches me son más largas, me dispuse a ver mí viejo instagram: La foto me costó encontrarla, la verdad, incluso me había pasado del año en que fué. Pero gracias a esa pasadita, me percaté lo increíble que fué todo lo que pasó pero a la vez lo tan poco. En el sentido de que no pasaron, tal vez, muchas cosas. Pero sí pocas, cosas grandes y suficientemente fuertes como para marcarme, enseñarme, recordar lo aprendido cada vez porque sino era aprender nuevamente lo mismo, lo necesario, hasta superar la prueba y subir de nivel. Proceder con la vida.
El arte de recordar y lograr abrir los ojos hoy me efectuó eso: Todo lo que logré desde que comencé a entrenar, todo lo que estudié y las clases que dí, lo que crecí. Todo lo que dolió al perder a tantas criaturas que llegué a un punto en que me volví casi inmune, que todo lo que me afecta ahora me duele menos y por menos tiempo. Ver todo lo que compartíamos, comíamos, hacíamos. Verlas a todas juntas en el fondo de casa, todo lo que tuvimos y lo que ya no, desde que nacieron en el 2020 e incluso cosas de antes. Como mí pelo naranja que antes era rojo, el raparme, el volver a teñirme y no volver a tocarme el pelo nunca más. Los paseos, las salidas que no supe hacer, las actividades que solía rutinar. Yo en aquél gimnasio donde hoy me estoy desprendiendo para no volver. La adquisición de Bastet que mencioné hace poco, entre otros detalles del día a día en aquellos días. Como el hecho de agujerearme la oreja y teñirme el pelo de chili red. Todo lo que hice, lo que no, lo que dejé de hacer y retomé. Y, especialmente, todo lo que amé. Desde las fotos y videos de mís peques cuando eran bebés, hasta las inútiles dedicatorias a las personas que, en ese entonces, consideraba especiales porque las quería conmigo y no pude... A veces, lamento haber querido tanto. Viendo las stories, recordé cada chica a la cual le dediqué esos sentimientos. A veces, lamento haber amado tanto. Viendo las historias, noto las lindas fotos con canciones dedicadas, desperdiciadas en el silencio por la abrupta ausencia de quien iban dirigidas. Incluso los regalos que vaya uno a saber si aún existen en su armario. Y que buscando la foto con SYTH de fondo, me dí cuenta lo tanto que sentí por esa persona, una persona que no sintió en lo más mínimo. No sintió nada más que por él mismo. Años y años, posteos y canciones tiradas a la nada por un nadie, quien repentinamente decidió degradarse. Logrando ahora yo saber que, al final, no fué en Febrero la foto que recordaba, sino en Marzo. Pero que venía con una avalancha de posteos por detrás. Desde aquél video en Agosto 13, si mal no recuerdo, del 2022. Y es increíble cómo pasa el tiempo y las emociones. Tanto que te ponés a recordar lo mal que te sentías por alguien que ahora poco y nada lamentás por no existir más en tú vida, cuando antes parecía que te había arrancado todas las ganas de ser... No, no quería morir. Sólo fué que él se había llevado un pedazo de mí. Uno tan grande que me había dejado un tanto incompleta. Una parte mía que "gracias" a él no volverá, uno que extraño ser. Pero a la vez no me dán ganas de serlo nunca, jamás. Al menos no con él ó con alguien similar. Porque no quiero ésto devuelta, no lo quiero a él devuelta. No quiero, ni siquiera, una misma persona que me haga ser esa misma persona.
Me gustaría amar devuelta, sí, tal vez. Pero a la correcta. Mientras tanto, prefiero no amar para no toparme con los mismos ejemplares, aunque creo haber ya aprendido la lección como para no cruzarme con otro igual de nefasto... Él era dos personas en una, por eso lo amé como amigo y lo extrañé hasta lo último, hasta hoy. Y lo odié como amante, amante que no fué porque no amó. Aún lo detesto como tal, por todo y ahora también por las fotos que ví, las conversaciones que pispee en mí historial... El arte de recordar y lograr abrir los ojos me hace entender que no hubiésemos podido llegar a nada, de todas formas, si en verdad él hubiese sentido lo mismo. Porque siento que con algo hubiésemos chocado, discutido por todo, cualquier cosa: Los chicos con los que hablaba, las chicas con las que trataba, con quien salió, con quien estuvo, por donde. No me quiero imaginar ahora, después de tantos años, con tanta libertad, necesidad y juventud. - A raíz del desgaste de aquel cariño que le tenía de antes, logrando poco a poco ya no aferrarme, pude ver cosas que antes no podía. No podía porque el amor me cegaba y todo lo que pasaba me parecía que estaba bien. Y eso, el darme cuenta que no, es bueno. Porque me ayuda a despintar todo de color de rosa ya (lo siento P!nk), y no volver a querer a alguien así, a quien le dí todo y todo se lo llevó, continuando sú vida como si nada... Ahora, después de todo ésto, me pregunté si él también repasará las historias como yo hoy. Que si vé aquellas fotos que sacó en mí presencia y si recuerda que yo estaba detrás de ellas. O si aún tiene aquellas que le saqué de imprevisto en el club, o en tiro club. Si con sus amigos/as habrá hablado de mí. Si me habrán insultado de arriba a abajo por escuchar sú versión. O si habrá dado la versión completa y les habrá detallado el qué se sintió perder a alguien que en verdad lo amó. Ojalá él tenga una precisa descripción y algún día me la dé a conocer pero con un simple mirar, si es que llegamos a cruzarnos alguna vez. - ¿Por qué? Porque me dá curiosidad. Porque juro que yo jamás soltaría a alguien a quien todo por mí sintió y se atrevió a demostrarlo por tanto tiempo, sin miedo, de forma tan pura y natural.
Lamento mucho haber sentido tanto por nada. No me arrepiento, claro que no. Sólo que me hubiese gustado que las cosas funcionaran ó directamente yo no haber sentido ni efectuado nada directamente. Mejor, en vez de apostar todo y quedarme en cero. Quizás hubiese sido ideal que nada pasara... Sí, el arte de recordar y lograr abrir los ojos, es eso por lo que pasé ésta noche: Gracias al historial de aquellos días que tuve con esa cuenta, me dí a confirmar que el 18 de Marzo del 2023 supe aceptar mís sentimientos arrastrados de meses anteriores. Y que antes, el Lunes 5 del mismo mes, ya me sentía venir el final. Aquel desgaste de sú persona hacia la mía, logrando un ascensor de indiferencia hasta la planta baja del desconocimiento y el olvido. Saliendo de eso que nos encerraba para librarnos e irnos por caminos separados. - Al menos, ese dolor me hizo sacar lindas fotos, por cierto. Mientras trotaba todos los malditos días para tratar de asimilar y aceptar lo que estaba pasando... En algún momento publicaré dichas imágenes, en éste mismo post tal vez. Es una pena ver las otras fotos y encontrarme con criaturas que ya no están. Y otros que hace mucho no veo por no saber el paradero de, en caso de los callejeritos. Ver lugares a los que ya no recurro ó ya no existen, entre mís cortes de pelo, mís lentes, aquellos paseos y entrenamientos, mís cambios físicos, la ropa, entre otras nostalgias me fué una madrugada emocional. Por eso son las 6am y aún sigo acá, escribiendo sobre tal pasado y locomoción al presente. Porque verlo todo, me hizo querer ser otro sin dejarme a mí. Me gustaría ser una mezcla del ayer y el ahora: Quisiera ser ese alguien que no siente, al menos no tanto, que no daría todo por una persona. A la vez, quisiera ser todo ese amor que soy hoy pero con mís bebés nada más y que Malí, Natito, Kali, Kenay, Quara, entre otros, aún existiesen para recibirlo. Me gustaría ser más reacia con las personas y sentir más fuerte todavía con las criaturitas que rondan la casa, incluso las que están fuera de ella. Básicamente, invertir mejor y más, balancear para el otro lado. No quiero un equilibro, no quiero amar pero tampoco quiero dejar de sentir amor. Sino que quiero sentir todo el amor del mundo pero para el lado correcto. Donde sea válido el esfuerzo, donde ames y que te amen, no donde te reboten los sentimientos contra la gente innerte... La próxima vez que quiera sentir cosas fuertes por alguien, me cuestionaré si valdrá la pena el volver a hacerlo todo devuelta por lograr una vida entera con, por y para alguien. O si en verdad me quedo mejor con quienes tienen una vida más limitada pero un amor más inmenso... Y obviamente, siempre, voy a tirar a lo segundo: Volvería a casa todas las veces que quiera sentir algo por alguien más, porque ninguna persona vale el esfuerzo, la dedicación, el tiempo, el tacto, el contacto. La última persona me enseñó todo eso. Y me recalcó muy bien que no podría hacerlo devuelta con nadie. O quizás sí podría, pero yo ya no querría. A veces tengo ganas, pero sú recuerdo me las quita. Perdí el deseo, perdí la fé en ese ámbito. El último abrazo y el último beso se lo dí a él, cuando (tarde) le dí el regalo de cumpleaños. Y aprendí que, si vuelvo a tener una oportunidad con alguien y el deseo de darme con todo, ésta vez me atajaría a tener que hacerlo sólo yo. Porque también debería de hacerlo la otra persona para mí, por mí, y conmigo también.
Cover me in sunshine. Shower me with good times. Tell me that the world's been spinning since the beginning and everything will be alright...
El arte de recordar y lograr abrir los ojos hace que entienda, al fin, que la culpa es temporal y que el dolor sólo cumple cierta estadía. Que el odio se desvanece y que los por qués ya no resuenan tanto. A la larga ó a la corta, se degrada. Que no hay que hacer más que lo que ya hice y que no hay que sentir más que lo que ya sentí, demostré y dí. Que el hubiera no existe y que todo lo perdido, perdido está... Mí repentina tristeza no vá a hacer que mí pequeñita vuelva. Pero hará, nuevamente, que el amor se incremente como medio de canalización para dicha tristeza. Y hará que todo eso malo se borre otra vez, que me quede y me encargue de las que están... Para mí, en casa siempre seremos 8. Nunca seremos 7. Porque tendré tan impregnada en mí a quien ya no está que sú alma seguirá dentro mío, en mí forma de amar. Y en ellas también, que de vez en cuando, hacen cosas que sú hermanita hacía. Eso me hace saber que un pedacito de Malí hay en cada una, brotando ese legado de amor. Amor del grande en algo pequeño. Tanto amor que cada vez que yo exprese el cariño a sus pares, lograré que esté ella presente también. Y espero que así, al fin, se borre lo mal vivido para retener lo buen amado todos éstos años. - El último video que ví en mí historial fué uno de ella, mostrando sus dientes, ladrando a modo de reclamo, haciendo sú gracia como dicen. Y me quedo con eso, con lo que pude tener. Y no con lo demás, con lo que quise y no pude retener. Así que ya no dedico posteos a personas que no miran, no escuchan, no sienten. Sí le dedicaría un último tema, si pudiera. Pero ahora prefiero posteos a seres que no miran, no escuchan pero sí sienten y no por el posteo expuesto en sí. Sino porque acá están, aman y son amados. Cubren, protegen, abrazan y te hacen saber que todo estará bien al final (como los cuentos de papá). Por eso, ahora y siempre, le dedico a ella 🇲🇱 y a ellas cada sentimiento, pensamiento y ésta canción: