Cómo.

¿Cómo prosigo? Ya estuve en éste lugar, pero ¿otra vez? ¿Será siempre así, un buclé de rencores que no puedo escupir? Al menos tengo ésto, la escritura. Pero a veces siento que no alcanza. ¿Qué sería de mí si no lo tuviera? Mucho peor, entonces. No me imagino... También estoy disconforme con el entrenamiento, la alimentación. Nada me es suficiente ya pero porque sé que puedo estar mejor, que puedo más. Sin embargo no estoy haciéndolo como lo debería, querría, y quiero ser quien era antes. Alguien móvil y sin límites. Representar nuevamente aquél apodo que mí profe de funcional me dió: KAMIKAZE.

Hoy pensé en adherirme a otro entrenamiento, incluso volver a trotar, pero ¿me darán los tiempos? ¿Rendiré en todo lo demás? A veces es mejor concentrarse en una cosa que hacer de todo un poco, pero quién sabe. Soy una persona acelerada, que anda a las corridas por todo, queriendo todo, y quizás esa presión me sirva para lograrlo todo junto sin atrasarme en el trabajo ni dejar los quehaceres de lado. No sé, es cuestión de probar.

Es Lunes: Un nuevo día, una nueva semana, otra oportunidad. Después de despilfarrar mí bronca en contra de una persona que no la recibirá, me siento lo suficientemente cargada aún como para descargarme por otros lados... Se vienen días lindos, con el Sol menos fuerte y clima más frío. Así que me gustaría ser mí yo inquieto nuevamente, como escribí antes. Por ende, empezar (volver) a buscar nuevas actividades. Porque a veces el escribir no alcanza, la tranquilidad me es intermitente. El ver los grandes pequeños y hermosos detalles de la naturaleza para sacarle fotos tampoco me está satisfaciendo. El estar con mís pequeños, rodeada de amor, no me funciona. Por más cariño y gracia que me dén, creo que éste odio vino para quedarse por un buen tiempo. Uno más largo a diferencia del anterior. No lo sé, pero ni 5 minutos ni 2 días podría sobrevivir con él, no lo quiero ya. Quiero un odio presente pero no ardiente. Quiero odiarlo porque no puedo amarlo, pero no vivir con ese odio queriéndome explotar, reventar por las venas. Siento que si me lo cruzo lo agarraría a trompadas, y no quiero eso. No quiero ir por la calle a la defensiva, esperando con el puño cerrado el encontrarlo... Necesito menos odio, aunque me gustaría ser inerte en realidad. Me gusta el odio, pero me gustaría más el no sentir, directamente. Me alegraría ser él. Y es gracioso porque no soy una persona que envidie pero, sinceramente, ésta es la primera y la única persona a quien le podría decir que lo detesto por tener la capacidad de ser así. Así de imbécil.

¿Cómo se vive con tanta tranquilidad después de tal huracán? Él siempre decía que yo era una persona optimista, que veía lo positivo de todas las cosas. Pero terminó siendo él el más tranquilo de los dos, donde no se le mueve un pelo por nada, donde no se conmueve ni una fibra de sú ser por nadie. Y yo, una tormenta de emociones en éste día soleado que no puedo contemplar como tal. Porque veo el Sol, lo siento, pero no me siento bien. Veo todo oscuro, veo repetir nuevamente esa sensación de no poder salir a disfrutar. De cerrarme en la pena. Pena por mí misma, por ser una idiota. Por sentir tanto por nada, por nadie. Por arrastrar durante tanto tiempo un sentir que ya debería de estar muerto... Creo que me lo terminaré llevando al más allá, cuando llegue mí día. Día que creí que llegaría a la edad de Luca Prodan, pero quizás llegue como Fede Moura. Día el cual no espero que sea pronto, justamente (porque tengo muchas cosas que hacer), pero sí antes de los 40 años. Porque no soportaría iniciar una nueva década de vida con éste peso. Peso que no debería ya de tener. Peso el cual deseo, profundamente, que él acarree.

¿Cómo prosigo? Me estoy quedando sin palabras. No podría más escribir, no quiero dibujar ni mucho menos pintar. Libritos de mandalas y sudokus me esperan llenos de polvo y no soy capaz de, siquiera, sacudirlos. Pero prefiero trabajar y entrenar, entrenar, entrenar. Que el viento se lleve mís pensares, que el sudor expulse mís emociones. Que la tierra tape todo brote de amor que quiera resurgir, y que la lluvia me caiga mezclada con odio para ahogar la raíz. Matar de una vez todo sentir... Porque me cansé de vivir odiando, pero no porque no quiera hacerlo. Me agrada odiar. Sólo que prefiero más el verlo sufrir. Que mí odio haga que se retuerza en sú miseria. Eso quiero, que mí odio le llegue para cortarme ésta pena que él mismo ocasionó. Y que sólo él podría llevársela.