El Comienzo Del Fin.

23 de Diciembre ya. A punto de noche buena, a poco de culminar el año y me encuentro con sentimientos confusos. Emociones lindas, sanas, por las fiestas. Y a sú vez, una especie de melancolía, el extrañar de alguien. Ese alguien especial, como si las anteriores fiestas las hubiese pasado en sú compañía, cuando en realidad no fué así... A la vez, y no siendo creyente, siento un ambiente no-hostil, la emoción de la gente y me agrada. Escucho las quenas de la música que pone la vecina cada tarde, cada reunión que hacen para rezar. Me dá una nostalgia, pero de la linda, como si las hubiese vivido desde hace décadas, como si yo fuese parte de esa costumbre y aún las estuviese pasando, efectuando. Y no. Mientras tanto, sú ausencia me toca el hombro. En fin, ya llegará el día y le pondré otra emoción, seguro. Recordaré lo lindo que la pasé años previos con mí familia de cuatro patas y una cola, jugando videojuegos, bebiendo algo rico y fresco mientras escucho la radio donde me pasan temones de los '80. Cosas simples que no puedo lograr entre semana por falta de tiempo, entrenamiento ó simple cansancio.

No creo en Dios. Y "Papá Noél" no es más que parte de mí infancia, así que no significa nada para mí en cuanto a creencias. En el sentido de que el nacimiento de Jesús me es irrelevante. Porque más me significa el hecho de que mís padres hicieron todo para que nada me falte y la pasemos bien junto a mí hermana... Dicho ésto, de todas formas tengo aún la costumbre de "armar" el arbolito pero no con esa emoción. O sea, es ridículo poner algo para esperar a alguien que no existe. Más lo armo para darle vida al hogar, un hogar que siempre tuve. Armarlo me es como un símbolo, un recuerdo, un homenaje a todo lo que hicieron mí madre y padre por nos. Aún ambos, después de las doce, me dicen "Felíz Navidad" pese a saber que de la religión no trajino ya nada. Es que ningún tipo de religión que incluya a Jehová y Jesús llama mí atención. Soy de las personas que quiere estar bien y quiere hacer el bien porque puede, no porque teme. Hago lo que quiero porque lo siento, no porque me conviene. Trato de ser mejor persona y no porque le debo algo a alguien ó se lo quiero pedir, reclamar luego. Tampoco temo no ganarme un puesto en el paraíso cuando muera, como castigo por ser mala persona. No, lo hago todo porque así soy, siempre fuí así. Incluso con quienes quizás no debería...

Ayer, Lunes, no fuí a entrenar. Y para compensar, tal vez, me fuí a andar en bici. Una bici que me regaló mí viejo hace más de 20 años y mandé a arreglar... No paro de andar, la uso desde el Sábado sin atajarme. Mí madre quería prestarme plata para comprar una nueva, pero por unos pesos menos supe "revivir" aquella que mí padre y mí hermana me habían dado a los 12 años por dicho cumpleaños, como sorpresa. Creo que si tengo que pensar en regalos, siempre recordaré ese y lo pondré como mí favorito. Recuerdo algunos regalos de navidad pero no hay cosa que supere uno obtenido en tu propia fecha de cumpleaños y que aún funcione. Quizás con unos retoques, pero aún prevalece teniendo yo ya 34 años.

En fin, cosas de la infancia y pre-adolescencia que recuerdo siempre con mucho cariño y gratitud... Volviendo al tema, anoche (pasada la madrugada) decidí escaparme. Irme un ratito, aprovechando el nulo tránsito. Logrando así, rápido, irme a un lugar al cual me había escapado antes. Y todo porque me había encontrado un paquete de semillas de flores nombradas "No Me Olvides": Hace dos veranos atrás, si mal no recuerdo, descubrí un espacio que ni sé cómo se llama ni para qué es. Pero ahí está, en pleno barrio y al lado de la ruta, para los que queremos tirarnos un rato en algún banco de esos anchos y ver los autos pasar por el costado. Banco donde alguna vez escribí una frase de Lanita. Frase que ya no está... Me frustré un poco, me bajoneó algo. No sé desde cuándo se borró, puesto a que no fuí más desde que la escribí. Pero evidentemente no está hace mucho tiempo, porque no hay ni rastros ni restos. Sólo que recién caigo. Y claro, como buen ser pisciano, lo tomé como una especie de señal: Finalmente me ha olvidado (y yo también estoy logrando ir por ese camino desde hace un leve tiempo). Pero aclaremos que olvidar no es dejar de amar, sino dejar de pensar tanto en esa persona que ya no está, que se desprendió hace añares mientras uno se estancaba en la duda de que si iría a volver o no. Y que claramente no lo hizo. Continuó sú vida, reafirmando la insignificancia de mí persona hacia la suya.

"Don't Forget Me" fué lo escrito. Mí manifiesto no perduró y fué por algo: Me olvidó. Lo olvidé, lo intenté y lo logré, en partes, de manera intermitente. Pero lo he de lograr al 100% algún día, y volveré a tener la mente vacía y el corazón abierto para alguien más, quizás, o no... Dicen que lo bueno vuelve, como mí bici. Pero quizás él no era bueno, por eso no volvió. Y sé que las lecciones que me dejó servirán de algo, pero ¿cuándo tengo que rendir el exámen? - Como escribí antes, más de 3 años sintiendo fuerte, aunque en degradé pero aún sintiéndolas. Cada vez menos pero aún por y sobre la misma persona. Persona con quien nada tuve y aún así lo dí todo, sin limitarme... Imagínense lo que haría con alguien que sí se dejara amar. Imaginen nomás, porque no sé si algún día llegará esa nueva oportunidad.

En fin, el "Don't Forget Me" ya no existe. Mí recuerdo y existencia propia ya no está en sú memoria. Lamento lo perdido, lo sucedido, lo rechazado. Pero es lo que hay y habrá: Nada, silencio. No más que el sonido de las gotas, aquellas lluvias de Verano. No más que dichas gotas golpeando los techos, las hojas de los árboles, mí gorra, mís brazos y deslizándose el agua por mí reloj, mis lentes. Lluvia como la de anoche cuando volvía de allá, pedaleando a todo dar. Lluvia como la que se largó aquella noche, sábado de corso, cuando me detuve a escribir eso. Sólo que aquella vez fuí caminando, pero por suerte ahora, ya cuento con algo más que me empuje, que me lleve, que me traslade velózmente y me apañe a pasear un buen rato. Al fin y al cabo, en éstos días, sólo me queda eso. Porque los entrenamientos siguen escaseando y el club sigue cerrado... A veces pienso que la vida me está ayudando a no encontrármelo, a no verlo nunca más. ¿Me sirve? No sé, me encanta no verlo,  pero creo que ya no sirve (me dá igual). Eso habría servido en un principio, tal vez, cuando recién me estaba desprendiendo. Quizás la falta de coincidencia no me está ayudando en nada ahora porque esa etapa ya la pasé, precisamente. Sino que me está asignado que viene otra vida, una sin él, como antes pero más asentada, aceptada. Yo con mi bici y nadie más. Yendo por las noches y madrugadas a la plaza, a la estación, camino a Colón como en el 2021 (antes de conocerlo). Sí, creo que es eso. Y es quizás volver a donde me perdí. Como quien vuelve al checkpoint de un videojuego para volver a empezar, y hacer las cosas bien ésta vez.

Martes 23 de Diciembre ya. No sé por qué la melancolía. Pero ahora que recuerdo, días previos al 24 (si mal no recuerdo, era un Jueves 22) nos habíamos encontrado en el club. Estábamos mensajeándonos, le comenté que yo estaba ahí y él cayó por decisión propia. Fué lindo. No sé, detalles que no importan ni aportan, pero permanecen. Recuerdo ese día haber recibido una encomienda, haberla retirado por la tarde y luego irme a intentar entrenar. Hoy también recibí una encomienda, pero ésta vez me la trajeron y ésta vez él no está... A veces me pregunto cómo hizo todo lo que hizo y lo que no. Ya no con odio ni rencor, sino con empatía: Lastimosamente, a veces, tiendo a tratar de meterme en la cabeza del otro (cuando me importa esa persona, en verdad). Creo que éste traslado no lo implemento desde hace mucho y de hecho ni recuerdo cuál fué la última persona que realmente me interesó. Tampoco me importa indagar en mís memorias. En fin, la cuestión es que varias veces me pregunté, como Lanita, WHY WHY WHY - El por qué de todo, por qué se alejó, se desvaneció. Por qué esperó mí cumpleaños para comenzar a apartarse. Por qué se arregló con sus amigos y procedió a dejar de tratarme. ¿Éramos muchos en su círculo social? ¿O él no se consideraba en verdad mí amigo, como yo lo pensé? ¿Fuí una distracción para opacar sú soledad? Lo único que sé es que mís sentimientos no interfirieron, porque yo entregué mís verdades cuando él ya se estaba desligando poco a poco, y eso me deja una pequeña tranquilidad. Yo no arruiné la amistad por querer amor. Yo sólo dí amor genuino, directamente, aún siendo atrofiada aquella amistad desde antes y por causas desconocidas. Intenté entrar en sú mente por el por qué, tantos por qués que no hallé respuesta. Traté de encajar en sús zapatos: ¿Por qué lo hizo? Si yo fuera él, yo no lo haría. Si él fuera yo, ¿le gustaría que se lo haga? ¿Ya se lo habrán hecho y por eso hizo lo mismo?

Quiero ser él: Desprenderme sin problemas, sin secuelas, sin causas ni motivos de cualquiera que pase por mí vida. Alejarme de todo ser que ya no me sirva, sin explicaciones. Restringiendo y bloqueando redes sociales. Sólo retirarme y continuar mí vida como si nada, haciendo todo lo que quiero, estando con quien quiero. Encamarme con cualquiera si es necesario, y tener amigos para andar por doquier, aprovechando mí juventud y hacerla eterna... Pero no puedo, no sé cómo. Me tocó ser un ser adulto, maduro, responsable, independiente, afectivo y suceptible. Fiel, leal y horriblemente selectivo, logrando que con el más mínimo desacuerdo (político, social ó en cuanto a creencias, higiene, costumbres, etc.), pierda total interés hacia tú persona. Toda la vida no-aceptando el hecho de ser así, "quejándome" con mí padre por ser yo sensible ante todo, pensante del todo y cuestionarlo al todo. Me tocó ser lo peor. Porque no es una enfermedad que se trata ni un trastorno que se controla. Me tocó ser un ser que es, con intensidad, y no hay cura ni apagón para eso... Me gustaría ser como cualquiera, levantarme, laburar, tragar, descansar y volver a repetir el inútil ciclo. Pero me tocó ser más que eso, complicarme la mente y el corazón para aprovechar cada día con vida, y darlo todo como si fuera el último. - ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? WHY WHY WHY, muchas dudas pero demasiado silencio que simula un rotundo "no sé, no debería importarte ésto ya y continuar, porque es lo que hay".

"Don't Forget Me" es el último de los textos que quedaba. Que me quedaba pendiente de revisar si aún estaba escrito. El resto, se borró todo también... Creo que de todo lo que supe escrachar, sólo uno quedó: Allá arriba, donde entrenábamos. A oscuras, en soledad y con algo de paranoia (porque no tenía un permiso del todo para estar ahí), supe escribir "Give Peace A Chance". Y creo que, por suerte, de todo lo escrito ésto es lo único que estamos logrando. Porque incluso el rencor, a raíz de lo que fué y lo que no sú persona conmigo, se está disminuyendo. 🤍🏳️ Y ya no me hago tantas preguntas, el por qué fué tan idiota, por ejemplo. Sólo me pregunto por qué lo fué conmigo, por qué yo. Si alguien lo habrá sido con él, si ya lo fué ó si alguien lo será con él próximamente. En fin, cuestiones poco intrigantes porque no es algo que me perturbe tanto ni me quite el sueño. Ahora sólo me quedo con la distancia y el silencio, silencio que ya no me incomoda porque aprendí a callarme, a no preguntarme tanto, a no cuestionar todo y quedarme con todo lo que hice y traté para que funcione.

Triste el final pero me alegra el nuevo comienzo. Es cruel quizás, escribirlo, pero desde que él no está y lo acepté, me siento mucho mejor: Veo cosas que antes no veía, noto cosas que antes (según yo) no estaban. Pero siempre estuvieron, siempre hubo algo para disfrutar. Dejé de vivir en ciertos aspectos por creer que, tras sú ausencia, todo sería un caos que no iba a poder soportar. Y lo esperé. Lo esperé muchísimo. Pero terminé teniendo una vida mejor que la que tenía antes de conocerlo. Así que agradezco todo lo que me hirió, porque si no fuera por eso, hoy no habría curado ni estaría mejorando como persona ni haciendo cosas que dejé de hacer e implementando cosas nuevas que antes no hacía. Me hizo saber qué era lo que quería, así como lo que no. Irónicamente, ese mal me hizo bien... - Como escribí antes, ojalá me toque alguien que no sea como él. Espero en verdad que me toque alguien que sí esté a mí nivel. Que sienta, que ame, que lo demuestre, que lo diga, que lo haga, que lo escriba, que no calle, que no hulla, que confronte. Detesto la gente cobarde, tibia, inútil, desplazadora. Yo nunca fuí así y no tengo por qué soportar a quien sí.

Poco a poco, me voy olvidando de todo lo lindo y lo malo que pasamos, que pasé... No sé si lo voy a tener presente por siempre. Asumo que, con el tiempo, sú espíritu no vendrá a visitarme tanto. Aquél dragón no caerá en mís lagunas mentales, para chapotearse entre mís memorias. Quiero creer que pronto sus visitas no serán así de latentes, fugazes, espontáneas como antes. Porque estoy notando que ya, a veces, los recuerdos se desvanecen. Aquellos principales dejan de perdurar en la primera plana de mí memoria. Pero mís sentires están acostumbrados a fijarse tanto en él que "buscan" otros archivos, de vez en vez, y los encuentran como si fueran algo grande (como aquél mencionado Jueves 22). Es como si yo "deseara" tener en algo en qué pensar, trasladándome al pasado porque hoy no hay nada que hacer ya con sú persona. Y al no obtener nuevos momentos/recuerdos, mí mente se aburre y divaga, escarba más a fondo, reemplazando aquellos nuevos momentos que no existirán por unos simples hechos anteriores. - Es como una "necesidad" de vivir nuevos días con sú persona, que hacen que mís pensares terminen acudiendo a viejas memorias resguardadas, no importantes, bien almacenadas, súper random y poco relevantes como si fueran novedosas y marcantes para jugar un rato. Y como son todas con respecto a él, todo lo vale y le viene bien, y ésta mente se mantiene ocupada con cada detalle. Incluso el menos recordado y poco significativo hace que me distraiga unos segundos. Pero prefiero eso a que soñarlo. Porque me siento muchísimo mejor con la realidad que con la fantasía... Y eso es hoy, ahora, por las fechas y quizás porque no conocí a alguien más (aún). Pero sé que luego de las fiestas, ese entretenimiento mental se acabará y mí mente volverá a no-recordar en lo más mínimo, como la semana pasada ó la anterior. Y pensar nada más que en mí.

Pronto me apagaré y lograré volver a lo que yo era hace unos días, aquella otra persona, una persona que supo superar todo sin ayuda, en soledad, sin reemplazos ni distracciones, nada. No fuí débil, al contrario: Hay que ser corajudo para aceptar que lo que tanto amaste no puede permanecer en tú vida ya. Y admito, definitivamente que, ante la más mínima ocasión, lugar, clima y canción, siempre estará en mí, pero no tanto como antes. Siento que el extrañar es olvidar lo malo y quedarse con lo bueno, lo bueno de alguien que dejó de serlo hace mucho. Y eso (el extrañar) no me es bueno. Porque esa persona ya no existe, dejó de ser él hace tiempo. Se desprendió el alma y quedó el cuerpo. Ese alma gemela no es la que yo había sentido como tal, de la cual me había enamorado. Ahora es otra, en un mismo cuerpo. Un cuerpo que ya ni me interesa tocar, abrazar como antes... Lamento lo que perdimos. O, mejor dicho, lamento lo que no supimos ganar.